“Nadie le va a devolver a mi hijo esa parte de su vida”

El juicio del 'caso Gaztelueta' se inicia este jueves 4 de octubre. La familia Cuatrecasas, que vive en Haro, quiere que se reconozca finalmente que "ese señor hizo lo que hizo"
Juan Cuatrecasas, padre del denunciante de abusos sexuales por el Caso Gaztelueta.

El juicio para dirimir si el exprofesor del colegio Gaztelueta abusó sexualmente de un alumno, menor de edad cuando ocurrieron los hechos denunciados, arrancará este jueves 4 de octubre y se prolongará hasta el dia 11. Juan Cuatrecasas, padre de la víctima que al cumplir la mayoría de edad interpuso la denuncia hace tres años, quiere que el exprofesor sea condenado y no le importa realmente el tiempo que sea. “Nadie le va a devolver a mi hijo esa parte de su vida”.

La familia, que se trasladó hace unos años a Haro, sólo desea “un reconocimiento” y que “de una santa vez” un juez estime que todo lo que en su día contó la víctima es cierto. “No queremos más, sólo que se ratifique en un juzgado que ese señor hizo lo que hizo a mi hijo”, destaca Cuatrecasas, que reconoce que, a pocos días del comienzo de juicio, su hijo está “muy nervioso”.

La Iglesia y el colegio “ya tuvieron su oportunidad”

La investigación judicial ya probó en su día durante la fase de instrucción que hubo acoso y abusos, y Cuatrecasas no entiende que una vez más su hijo tenga que contar “todo lo que ya ha contado mil veces”.

La Fiscalía solicitará tres años de prisión por “un delito continuado de abuso sexual” y remarcará que procede también “condenar al colegio como responsable civil subsidiario debiendo indemnizar con 40.000 euros a la presunta víctima por el tiempo que ha tardado en curar su estrés postraumatico”. Por su parte, la acusación eleva la petición de cárcel hasta los 10 años al entender que el exprofesor incurrió en un delito de abuso sexual agravado por su prevalencia sobre el menor. En el otro lado, el abogado de la defensa pedirá la libre absolución.

Cuatrecasas está convencido de que el abogado de la defensa hablará de “un supuesto trastorno anterior a los hechos que cuenta la víctima, algo que suelen hacer en estos casos”. El primero en testificar será su hijo y lo hará, según parece, protegido por un biombo por la aplicación del protocolo de protección de testigos.

Tras el hijo de Juan Cuatrecasas lo harán una treintena de testigos y peritos. Entre ellos habrá excompañeros de clase de la presunta víctima, profesores de Gaztelueta, familiares, médicos y psicólogos.

Justo antes del juicio, el colegio del Opus Dei lanzó una web en defensa del profesor acusado en la que supuestamente sólo se publican “hechos y evidencias públicas”, una iniciativa que Cuatrecasas no entiende y que hasta ha denunciado por destapar información relativa al expediente del alumno que por aquella época era menor de edad. “He enviado un correo electrónico a la consejera de Educación del Gobierno Vasco pidiendo explicaciones acerca de esa web que se salta la Ley de Protección de Datos”, asegura Cuatrecasas.

Si el juez les da la razón, la familia Cuatrecasas no espera nada ni de la Iglesia ni del colegio Gaztelueta. “Ya tuvieron su oportunidad”.

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Cuatrecasas no se arrepiente de haber contado la historia de su hijo a los medios.

Cuatrecasas entiende también que haya padres que no entiendan que haya salido a los medios a contar por lo que pasó su hijo. “En su día los medios acudieron a mí. Cuando El Mundo del País Vasco se puso en contacto conmigo la primera vez me di cuenta del bien que los medios podían hacer al caso de mi hijo. Cuando te enfrentas a una institución tan fuerte, cuantos más testigos tengas es mejor”, explica y anima a todas las familias “a contar su historia a los medios para que se sepa”.

“Aprendiendo a vivir con ello”

Pase lo que pase, Cuatrecasas seguirá luchando para que casos como el de su hijo se denuncien y desea que las víctimas puedan recibir ayudas, tanto económicas, como de asesoramiento jurídico y psicológico. Otra de las luchas que ha emprendido recientemente: que los delitos de abusos sexuales a menores y acoso no prescriban.

Una década después de los supuestos hechos ocurridos en el colegio Gaztelueta, el hijo de Juan Cuatrecasas estudia de forma presencial una carrera universitaria y aunque sufre “picos” de inestabilidad, poco a poco “está aprendiendo a vivir con ello”. Su padre considera que “superarlo no lo va a superar”, pero cree que su hijo “va por el buen camino”. “Sólo quiero que tenga una vida social normal, similar a la de la gente de su edad”.

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