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El 3 de agosto el diario La Rioja, corresponsalía del 04-08-1934 publicaría un suelto sobre el Decreto del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes de fecha 26 de julio pasado, que anunciaba la reorganización de la Segunda Enseñanza. La copiosísima legislación que en orden a los estudios de Bachillerato había venido apareciendo en las páginas de la Gaceta de Madrid desde hacía muchísimos años, había creado una situación verdaderamente confusa en la precisión e interpretación exacta de las disposiciones, por lo que el Ministerio, ante la trascendencia del problema, estaba dispuesto a terminar con tan caótica situación ordenando el régimen del Bachillerato y el de los Centros oficiales encargados de su disciplina.
El contenido de la disposición venía a mermar las atribuciones que tenían los Institutos Elementales de Segunda Enseñanza, con evidente perjuicio para estos.
Alumnos de enseñanza libre y colegiada
El artículo primero del decreto disponía que, los alumnos de enseñanza libre y colegiada únicamente pudieran matricularse y examinarse en los Institutos Nacionales de Segunda Enseñanza.
En el artículo segundo, se determinaba que los alumnos oficiales de los Institutos Locales, Elementales y Colegios subvencionados, se examinasen en los Centros donde estuviesen matriculados, pero ante un Tribunal constituido por el profesor de la asignatura del mismo y dos catedráticos del Instituto Nacional para cada una de las secciones de Letras y Ciencias. En la enseñanza especial de Dibujo, acompañarían al profesor de la asignatura, un catedrático de Ciencias y otro de Letras.
Siendo en la sesión celebrada el mismo 3 de Agosto cuando, tras la lectura del Decreto por el Teniente de Alcalde Felipe Aragón, anunciaría: Que si los alumnos libres y colegiados no pueden examinarse en este Instituto Elemental y los alumnos oficiales han de sufrir exámenes por tribunales compuestos de Profesores de otros Institutos, los Institutos Elementales decaerán rápidamente hasta la carencia de alumnos pudiéndose llegar á su supresión, y por tanto esta disposición perjudica enormemente á los intereses de Haro después de los cuantiosos gastos hechos y pendientes para la instalación del Instituto; haciendo constar también que tiene conocimiento de que varios Ayuntamientos de los Partidos de Haro y Santo Domingo y multitud de Entidades de esta localidad y de los pueblos de ambos Partidos piensan solicitar del Ministerio de Instrucción Pública se eleve á Instituto Nacional el Elemental de esta Ciudad.
Por todo lo cual propondría, siendo aprobado por unanimidad: Se dirija por el Ayuntamiento enérgica y razonada protesta al Ministerio y a la vez instancia solicitando la conversión en Nacional de este Instituto y que esa misma instancia pueda ser suscrita por otros Ayuntamientos, Entidades y particulares.
Proposición, que, el día 10 de agosto, sería enviada al Alcalde de Burgo de Osma (Soria) quien había remitido escrito solicitando el apoyo de las localidades con Institutos Elementales, para que el Ministerio viese la diferencia de trato y beneficios de los Nacionales.
Finalizando la sesión el señor Alcalde manifestaría el interés de la Sociedad Defensa Mercantil por nombrar una representación para que, en unión de la designada por el Ayuntamiento, gestionase en Madrid, la creación de un Instituto Nacional que sustituyese al Elemental existente. Petición que sería aceptada.
Gestiones para la catalogación
Mientras continuaban las gestiones para la deseada catalogación, la matrícula quedaría abierta desde el día 16 hasta al 31 de agosto en la Secretaría del Centro, debiendo ser extendidas las instancias de puño y letra por los interesados, acompañándolas de una póliza de 1,50 pesetas. Solicitudes que deberían ser acompañadas por el certificado de nacimiento expedido por el Juzgado Municipal y la revacunación expedida por un médico, ambas con póliza de igual valor.
El 24 de agosto se daría cuenta de un escrito del Diputado Tomás Ortiz de Solórzano, solicitando que se le comunicase el número de alumnos que se habían matriculado el curso pasado en el Instituto Elemental de Haro, para, a la vista de tales datos, proseguir sus gestiones en pro de reconvertirlo en Nacional.
Poco después el edil López Elorza anunciaría que la Comisión desplazada a Madrid había llamado por teléfono para informar que el Ministro de Instrucción Pública, a quien habían visitado esa misma tarde, había manifestado que en octubre convertiría el Instituto en Nacional. Noticia que sería acogida con gran satisfacción, pero que no conllevaría a lo deseado.
El 31 de agosto de 1934 se daría cuenta de la minuta suscrita por el Alcalde Prudencio Fernández-Lacuesta y el Secretario Jesús García Talavera por su viaje a Madrid, los día 22 al 25 del mismo mes, como comisionados para realizar las gestiones para la conversión en Instituto Nacional el Elemental de la localidad y la finalización de la Escuela de Trabajo. Total cuatrocientas ochenta y siete pesetas, que según el Alcalde servirían para hacer constar la cariñosa acogida dispensada por cuantas personalidades fueron visitadas entre ellas el Sr. Ministro de Instrucción, Diputados Sres. Ortiz de Solórzano y Sabrás, teniente Coronel de Seguridad Sr. Pangua, Secretario de la Junta Nacional del Paro Obrero Sr. Galay, etc., y de manera especialísima Don Manuel Bartolomé Cossío, proponiendo para todos ellos un amplio y expresivo voto de gracias.
Enterado el Ayuntamiento, acordaría, por unanimidad, aprobar las gestiones realizadas, la cuenta de gastos y conceder un amplio y expresivo voto de gracias a los señores propuestos por la Alcaldía.
El miércoles 5 de septiembre se daría cuenta de una instancia en la que se reclamaba el abono de sus sueldos al Auxiliar de Secretaría del Instituto Elemental a partir de día 1 del corriente y a los bedeles desde el 23 de julio, conforme a lo dispuesto por el Decreto del 6 de agosto último, que establecía, que los Ayuntamientos abonarían esos gastos más 2.000 pesetas con cargo, durante el presente año, a la subvención que deberían pagar al Estado.
La Comisión de Hacienda estudiaría la petición
Asunto sobre el que la Corporación acordaría, por unanimidad, que la petición pasase a estudio de la Comisión de Hacienda, sin perjuicio de solicitar del Ministerio que siguiese pagando tales atenciones hasta el próximo ejercicio económico por carecerse de consignación en el Presupuesto vigente, toda vez que el Ayuntamiento de Haro era de los no obligados a subvencionar al Estado al haberse concedido como de imperiosa necesidad.
El 28 de septiembre de 1934 mediante una moción de la Alcaldía, que sería aprobada, se propondría el aplazamiento, por un mes, de la subasta para la construcción del pabellón de retretes en el Instituto Elemental. Anuncio que se había insertado en el Boletín Oficial nº 92 del día 2 de agosto pasado. Fundamentándose en la espera de la autorización de la Superioridad para la conversión y venta de Láminas de propios, con cuyo importe debería hacerse frente a la obra.
Para finalizar la sesión, se daría cuenta de la habilitación de crédito para abonar el sueldo del Auxiliar de la Secretaría del Instituto, a partir del 1 de septiembre, a razón de 3.000 pesetas anuales. Y a los dos bedeles a razón de 2.500 pesetas anuales, a partir del 22 de julio pasado.
El 10 de octubre la Corporación se daría por enterada de un oficio del Director del Instituto Elemental Enrique Moliner, de fecha día 5 del corriente, comunicando el nombramiento de Auxiliar de Secretaría y Bedeles para el Instituto e interesándose por el pago de las obligaciones impuestas al Ayuntamiento para sostener el Instituto.
Respecto al primer punto, se respondería, que no era misión de los profesores el nombramiento, sino hacer la propuesta, por lo que el Ayuntamiento acordaría, por unanimidad, nombrar Auxiliar de Secretaría del Instituto a Pedro Pablo Santa María Pérez, y Bedeles a Mateo Fernández Ugalde e Isidoro Potes Benedicto.
Y respecto al segundo, comprometerse al pago de todas las obligaciones impuestas por el Ministerio para el sostenimiento del Instituto Elemental y a redactar el expediente de habilitación de crédito para abonar la subvención de 2.000 pesetas al Instituto, en la parte correspondiente a los meses del presente año no satisfechos por el Estado.
El diario La Rioja, corresponsalía del 21-11-1934, anunciaría la petición del Director y Profesores del Instituto Elemental Cossío de Segunda Enseñanza agradeciendo a cuantos se interesaran por la educación remitieran a la Secretaría del mismo, convenientemente dedicadas, las obras literarias, científicas o didácticas que creyesen importantes para crear una biblioteca que tanto beneficio podría reportar al alumnado.
Creación de una biblioteca en el centro
En la misma sesión se daría cuenta de una petición del Secretario del Instituto, comunicando el comienzo de la instalación, por cuenta del Centro, de calefacción en el inmueble estudiantil. A la vez que solicitaba la cesión de la Enciclopedia Espasa del municipio y cuantas obras se creyesen de interés para la creación de la Biblioteca del Centro.
Respecto a la Enciclopedia, la Corporación no accedería a su cesión al ser una obra de constante consulta del público en general, pero sí facilitar cuantos libros creyese oportuno la Comisión de Instrucción.
Biblioteca que en pocos días iría tomando forma gracias a las donaciones de particulares y Defensa Mercantil, contando para el 1 de mayo de 1935 con 292 volúmenes.
El 3 de diciembre de 1934 y con referencia al sueldo de 3.000 pesetas para el Auxiliar de Secretaría del Instituto Elemental, el edil José María Mazón llamaría la atención de la partida al ser superior a la de los empleados municipales de análoga función y que habían ingresado al servicio del municipio por oposición hace años. Por lo que, por unanimidad, se acordaría que esta partida no pudiera constituir derecho a favor del empleado del centro docente, quedando a reserva de la cantidad que fuese señalada por el Ministerio de Instrucción Pública, según estaba anunciado en Decreto, o a percibir la cantidad que el Ayuntamiento señalase en ausencia de disposición Ministerial. Idéntico acuerdo se adoptaría con referencia al jornal de los dos bedeles.





