Pastillas para la resaca electoral en Haro

Viendo los concejales y sus colores, la lógica diría una cosa pero ya se sabe que ése no es un barrio de Haro. Decía Groucho Marx que los matrimonios hacen extraños compañeros de cama. Porque no ha visto el Ayuntamiento de Haro, dirán algunos

La noche de ayer en Haro nos deja un escenario novedoso y un tanto perverso. Tras la borrachera electoral llega la resaca. Y para la resaca, mucha agua y alguna que otra pastilla:

– Laura Rivado se ha llevado todo lo bueno que haya podido dar el tripartito durante estos últimos cuatro años. La sorpresa de un gobierno peculiar que muchos auguraban una vida muy corta ha llevado a otra sorpresa: El PP pierde unas elecciones municipales en Haro desde 1987.

Ciudadanos entra con fuerza, pero quizás con menos de la esperada

– La lista de Alberto Olarte aguantó el tipo pero dejó de ser la fuerza más votada. Parece como si cuatro años no hayan servido para que el PP de Haro haya podido sobreponerse a la ausencia de un lider tan carismático como ha sido Patricio Capellán. Además, como dice ese mantra político, fuera del poder hace mucho frío. Sin embargo, el suelo del PP es sólido.

– Lo retorcido de este sistema político es que Rivado pudo ser alcaldesa con uno de los peores resultados de la formación socialista en Haro y ahora que ha cosechado su mejor resultado es posible que ocupe la bancada de la oposición por la dificultad de que den los números.

– Leopoldo García sobrevive, que no es poco. Aunque ése es su segundo nombre. Está por ver si su silla vale o no vale para formar gobierno. No parece que su apuesta por el gobierno tripatito le haya salido bien según los datos a pesar de todo lo sufrido en estos cuatro años. Pero ya sabemos que el líder regionalista, como los gatos, siempre cae de pie.

– Ciudadanos entra con fuerza, pero quizás con menos de la esperada. La fuerza del choque entre rojos y azules no les ha beneficiado. Pueden ser importantes pero no suficientes para inclinar la balanza municipal. Recoge el descontento de muchos vecinos, pero no todo y eso les hacen ser decisivos, pero poco.

– Y de la sacudida de Ganemos hace cuatro apenas si queda el recuerdo de sus tres concejales y una ínfima réplica en forma de una concejal de Podemos-Equo. Interesante será ver, en esta temporada de alianzas, si pesa más una buena idea o una mala relación.

– Viendo los concejales y sus colores, la lógica diría una cosa pero ya se sabe que ése no es un barrio de Haro. Decía Groucho Marx que los matrimonios hacen extraños compañeros de cama. Porque no ha visto el Ayuntamiento de Haro, dirán algunos. Porque lo difícil en estos días de resaca electoral no es tanto encontrar un pacto de investidura sino un pacto de gobierno estable que haga de esta una legislatura donde se puedan dar respuesta a los problemas de los jarreros.

-Parece que por la derecha el camino es un poco más llano pero Alberto Olarte, y el PP, tendrá que aprender rápido algo a lo que no está acostumbrado: pactar y ceder. Y sus posibles socios deberán pensar muy bien hasta dónde están dispuestos a llegar para formar gobierno. Y luego contarlo a sus votantes. Por el otro, Laura Rivado ha hecho un master de cuatro años de pactos y encaje de bolillos a seis manos. Su problema ahora es que no tiene a casi nadie enfrente. El éxito, a veces, lo carga el diablo. Veremos, de todas formas, cuán flexible tienen la cintura los nuevos ediles jarreros.

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