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Una fuerte tormenta de agua y granizo deja daños en la comarca de Haro

Descargó con ganas abundante piedra y agua sobre Haro, Briñas, Casalarreina, Cihuri, Zarratón y Castañares de Rioja durante la noche del sábado y madrugada del domingo

La adversa meteorología vuelve a hacer estragos en la comarca de Haro. Ya cayó con fuerza esta semana, pero la fuerte granizada registrada durante la tarde del viernes se interpretaba ya como un aviso sin apenas relevancia de lo que vendría después. Lo sucedido en la noche del sábado, pasadas las once y media, y sobre todo durante la madrugada del domingo, a la una y media, amplía el parte de los daños sufridos por la campiña de la comarca de Haro tras las dos tormentas registradas en esas franjas horarias. Las dos rachas no duraron más de un cuarto de hora cada una, pero los daños pueden ser considerables.

Especialmente la tercera y última, la más contundente, porque la segunda llegó con una intensa lluvia que relativizó el impacto del granizo sobre el casco urbano de Haro, donde no hubo que lamentar daños significativos en ese caso, confirmaban fuentes de la Policía Local después de haber advertido más actividad, en realidad, durante la jornada anterior.

La tormenta de la madrugada, más violenta si cabe

No obstante, pocos imaginaban, sin embargo, que el golpe más duro se registraría dos horas más tarde y que lo haría de forma violenta en los municipios de la zona. Fundamentalmente en los términos de Zarratón, Casalarreina, Cihuri, Foncea y Briñas, entre otras poblaciones pertenecientes al entorno de Haro.

Al parecer, el frente borrascoso, acompañado de agua y granizo, volvió a moverse sobre el pasillo que acostumbra a recorrer tradicionalmente cuando hace su entrada por La Zaballa. Se hizo fuerte entre Zarratón y Casalarreina, resultó algo más contenido entre Zarratón y Haro pero se extendió sobre el ancho de la vega jarrera para proyectarse hacia la izquierda de los Montes Obarenes desde Casalarreina y Cihuri, llegando a Foncea; y hacia las faldas de Toloño y Sierra Cantabria, tocando parte de Briñas pero, sin alcanzar, como sucede en otras ocasiones, al término de San Vicente de la Sonsierra.

En cuanto al grado de afección de la tormenta y los daños provocados sobre las explotaciones agrarias ha sido muy diferente, no sólo por la localización de cada uno de los ‘corros’ que han sufrido el paso de la tormenta, sino por la naturaleza de los productos sembrados en sus fincas.

Por suerte, al contar ya con un mínimo de masa foliar en los sarmientos, la viña ha soportado mejor el envite. Sobre todo en aquellos puntos donde el granizo llegó envuelto en una enorme tromba de agua, porque en esos casos las hojas más incipientes retuvieron el golpe sobre los pulgares, limitando los daños sobre la planta a corto plazo. En las zonas donde mayor calibre alcanzó la piedra, menor fue la manta de agua que se precipitó con ella, y las consecuencias han sido más perjudiciales para los viticultores.

Aunque, incluso acompañado de un aguacero, su precipitación sobre las plantaciones de grano, cuyo proceso vegetativo parecía especialmente avanzado, ha “devastado” en opinión de muchos de los agricultores de la zona las parcelas, en algunos casos tras producirse correnteras de barro y levantando otras especies agropecuarias que habían sido plantadas y comenzaban a asomarse a la superficie. En esos casos, limitados en el espacio, los daños se consideran “cuantiosos”.

Si bien en el caso de los viticultores quedaban dudas, en plena madrugada, de la repercusión que podrían tener sobre sus explotaciones las dos tormentas caídas durante las últimas horas sobre la comarca de Haro, quienes poseen fincas de secano y vieron la tromba de agua y granizo intuyeron que el fenómeno meteorológico podría ser demoledor.

Ha sido durante esta mañana cuando los afectados se movieron entre la más absoluta de las decepciones y una “tranquilidad relativa” que se sustenta en la previsión de una recuperación progresiva de las plantas, porque el arco de daños pareció realmente amplio.

Bastaba con asomarse a las fincas de la comarca peor paradas, donde se recogieron granizos de un tamaño considerable que formaron, en los renques y los ribazos una manta de hasta cinco centímetros de espesor en pleno mes de mayo. Como destacaba el alcalde de Casalarreina, Félix Caperos, a través de las redes sociales, “las desgracias nunca vienen solas. Granizada brutal esta noche en Casalarreina y alrededores que destroza la vida a nuestros agricultores”.

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