Es una vergüenza el estado de mantenimiento de algunas calles de nuestra ciudad con infinidad de baldosas y vallas sueltas, estas últimas, además, podridas por los orines. Pero me voy a centrar en la seguridad, en concreto en la acera de la calle Juan Caros I a la altura de la antigua bodega de Martínez Lacuesta. La valla que circunscribe el recinto, atienda a valla de “seguridad”, pero es un auténtico peligro para los viandantes, en concreto para los más pequeños por el estado en el que se encuentra.
Pero lo más grave del tema es que yo mismo, como concejal, lo he expuesto hasta en dos comisiones informativas e incidí haciéndolo en un pleno por falta de acción por parte de nuestros dirigentes. El resultado a día de hoy es el mismo, nada de nada, ahí sigue todo exactamente igual.
Este simple ejemplo es algo que nos debería hacernos parar a reflexionar. Obras ‘faraónicas’ sí, pero mantener lo que tenemos, nuestras aceras, sin ir más lejos, ¿no? Aquí hay para lo que la señora alcaldesa quiere que haya, porque claro, inaugurar una baldosa arreglada no es posible.
Santiago Barrasa Alonso es concejal del PSOE en el Ayuntamiento de Haro





