En política hay palabras que, dependiendo de quién las pronuncie y desde qué lado del salón de plenos se escuchen, parecen tener distinto significado. Una de ellas es “tripartito”. En Haro, la actual alcaldesa parece sentirse incómoda cada vez que se utiliza este término para definir al actual equipo de Gobierno municipal. Sin embargo, conviene recordar que las palabras no dejan de ser válidas porque a alguien no le gusten.
La realidad política del Ayuntamiento de Haro es clara: el Gobierno local está compuesto por tres formaciones políticas distintas que han alcanzado un acuerdo para gobernar. Eso, aquí y en cualquier lugar, es un tripartito. No es un insulto, ni una descalificación, ni una invención interesada de la oposición. Es simplemente una definición política correcta.
Lo curioso es que durante la pasada legislatura la hoy alcaldesa utilizó esa misma palabra de forma constante para referirse al gobierno anterior. Entonces no parecía existir ningún problema con el término. Se repetía en declaraciones, debates y críticas políticas con absoluta normalidad. Formaba parte del discurso habitual de quien ejercía la oposición.
“La política necesita coherencia”
Por eso sorprende ahora la sensibilidad repentina hacia una palabra que antes se empleaba sin complejos. Porque si ayer ‘tripartito’ era una descripción válida y legítima, también debe serlo hoy. Pretender convertir el término en algo ofensivo únicamente cuando afecta al propio gobierno transmite una preocupante doble vara de medir.
La política necesita coherencia. No se puede utilizar un concepto durante años como herramienta de crítica y después tratar de censurarlo cuando la situación cambia y uno pasa a ocupar el poder. La ciudadanía tiene memoria y entiende perfectamente estas contradicciones.
Además, conviene normalizar algo evidente: los pactos entre varias fuerzas políticas forman parte de la democracia municipal. Son legítimos, habituales y perfectamente válidos. Un tripartito no es ni mejor ni peor por el simple hecho de serlo, es lo que la ciudadanía son su voto ha elegido. Y tener en cuenta a los partidos minoritarios es fundamental, ya que, gracias a ellos, hoy están gobernado.
Precisamente por eso no debería existir ningún problema en llamar a las cosas por su nombre. El actual Gobierno de Haro es un tripartito. Igual que lo fue el anterior. Y reconocer una realidad política objetiva no debería molestar a nadie, especialmente a quienes hicieron de esa misma palabra una bandera cuando estaban en la oposición.






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