El traslado del Cristo Yacente y la salida de La Borriquilla por las calles de la ciudad recuperan el clima litúrgico de la Semana Santa, después de dos ediciones marcadas por el impacto del coronavirus que obligó a suspender todos los actos públicos y a limitar el aforo de aquellos que se celebraron bajo las naves de Santo Tomás Apóstol, que albergaría el Pregón de la Pasión ofrecido por la Coral Polifónica.
El templo parroquial asistió en la noche del sábado al homenaje que los antiguos voluntarios de Cruz Roja siguen realizando a la imagen que pasearon durante años el día de Viernes Santo y que hoy trasladan como asociación, colaborando en la organización de los actos programados por la Cofradía de la Vera Cruz. El eje de la Calle de la Vega fue el espacio urbano por el que desfiló el paso que centra las miradas del Domingo de Ramos, envuelto por los jarreros que la acompañaron hasta llegarse a la Plaza de la Iglesia, envueltos en el arrullo de la comparsa de tambores que llegó de la capital.
La gran novedad en el Domingo de Resurrección
El grueso del programa está, en todo caso, por llegar. Para el miércoles se anuncia la procesión del Encuentro, para el jueves la de la Cena del Señor y para el viernes la del Santo Entierro con las que volverán a mostrarse en público los pasos que forman parte de la Semana Santa en Haro.




La principal novedad del calendario se reserva para el próximo domingo, Pascua de Resurrección. La institución religiosa ha previsto para ese mediodía la salida del Cristo Resucitado que durante años ha permanecido custodiado en la sacristía de la Parroquia. Será un sencillo acto, uno más, dentro de una agenda que confía en el respeto de los cielos y que movilizará a varias agrupaciones y cofradías de Logroño, a la Banda de Música y a la Agrupación de Cornetas y Tambores.
Así ha retratado Donézar Fotógrafos la jornada de Domingo de Ramos en la ciudad jarrera.
Más imágenes | Donézar Fotógrafos








