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- Inauguración en Haro de la nueva fuente de la plaza de la Paz y su celebración
Celebrándose la sesión del Ayuntamiento del sábado 5 de enero de 1895, el edil Luis Mozos reclamaría la atención de sus compañeros exponiéndoles la urgente necesidad de arreglar la antigua fuente de la Plaza de la Paz, ya que la pilastra que sostenía el foco había cedido arrastrando en su caída el entramado eléctrico. Planteamiento que sería admitido, a la vez que se le informaría que ya hacía algún tiempo se había proyectado realizar alguna modificación para mejorar las condiciones de seguridad, limpieza y ornato de la fuente.
Contestación que no satisfizo al señor Mozos, que insistiría en la urgente necesidad de una reforma radical. Siendo participado de que tal propuesta era imposible realizarla a la fecha, ya que no existía presupuesto suficiente, asegurándole que se tendría muy en cuenta en la elaboración de los que se confeccionasen para el próximo ejercicio económico.
Avance del proyecto
El jueves 7 de febrero de 1895, y para avanzar en el proyecto, se solicitaría la elaboración de un plano al arquitecto municipal Luis Domingo de Rute, a la vez que se le instaría a reinstalar el poste con el foco de luz eléctrica, toda vez que podría disponerse de cantidad suficiente en el presupuesto adicional, quedando el resto de la reforma a lo acordado en la sesión del 5 de enero.
Pero antes de llevarse a efecto el pequeño arreglo, hubo quien creería que sería conveniente sustituir su único punto luminoso por cinco lámparas de 100 bujías cada una, que sumaban la potencia del foco, colocando una en la fuente y el resto en cada una de las esquinas de la plataforma donde se ubicaba la zona de recreo de la Plaza para de esta forma conseguir un reparto más uniforme de la luz que se traduciría en un mejor alumbrado. Tal proposición resultaría del agrado del Consistorio, por lo que se acordaría trasladar el proyecto a la “Sociedad del alumbrado público” quien, tras remitir informe, conllevaría a que la idea no se llevase a efecto por su elevado costo económico.
Recolocado el antiguo poste su perspectiva no colmaría la exigencia del edil Juan Silva que, en sesión celebrada el 25 de mayo, solicitaría su sustitución por otro más elevado y que reuniese mejores condiciones ornamentales, propuesta que sería admitida y autorizada.
Llegado octubre, y con el estudio de los presupuestos para 1896 muy avanzados, en sesión celebrada el jueves día 10 se daría lectura al proyecto del nuevo arquitecto municipal Juan Cabrera Latorre para la construcción de una nueva fuente y su farola central, aprobándose el pliego de condiciones facultativas, veintiséis cláusulas; y económicas, veinticuatro, fijándose el martes 27 del mismo mes como fecha para la celebración de la subasta para la adjudicación de la obra bajo un presupuesto de contrata de 4.029’77 pesetas.
Siendo destacado por el alcalde Ildefonso Pisón que “importante es la realización de esta obra, reclamada por toda la población y acordada por el Ayuntamiento con gran acierto. Situada en la Plaza de la Paz, punto más céntrico de la población y al que afluye la vida y movimiento de la misma, no es decoroso que subsista por más tiempo la mezquina y destrozada fuente que en el centro de la misma se levanta”.

Los interesados en participar en la licitación deberían depositar en la Caja Municipal el 5% del importe del presupuesto de contrata, 201’50 pesetas, fianza que sería elevada por el rematante hasta el 10% de la cantidad de adjudicación, montante que le sería reintegrado en la definitiva aceptación de la obra.
Aumento de un 14 % para imprevistos
El contrato se haría a riesgo y ventura, sin que el rematante pudiera pedir alteración en los precios señalados por ninguna causa que pudiera influir en el alza de materiales y jornales, pero aprobándose un aumento de un 14% para imprevistos y dejando abierta la posibilidad de poder incrementarse.
Los trabajos darían comienzo quince días después de la adjudicación y no deberían exceder de dos meses, a no ser que causas justificadas los paralizasen o dificultasen.
El pago al contratista se realizaría en tres plazos, según las certificaciones parciales efectuadas por el arquitecto municipal y aprobadas por el Ayuntamiento, abonándose el último de ellos ya finalizada la obra una vez que fuera recibida provisionalmente por el arquitecto municipal y la Comisión correspondiente, fecha en que se abriría al público y desde la que comenzaría a contarse el plazo de garantía que sería de dos meses.
Las faltas cometidas por el contratista en el cumplimiento de su obligación serían castigadas con la rescisión del contrato y la pérdida de la fianza, con multas de veinticinco a doscientas pesetas, con dilatorias en los pagos y en los casos que competiese sería sometido a los tribunales ordinarios afectos a la localidad.





