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¿Por qué no existe una mayor regulación sobre los puestos de trabajo para discapacitados?

No existen puestos adaptados a nuestras condiciones, ni el Estado se hace cargo de nuestra situación. Estamos entre la espada y la pared

Hola, me llamo Laura Mediavilla, soy de Haro, y padezco Paraparesia Espástica Familiar. La enfermedad se me diagnosticó a los 15 años, cuando empezaron a observar cómo caminaba raro. Yo lo negaba, pero con el aliciente de que mi padre padecía la enfermedad, era más que factible que yo hubiera heredado esta patología. Al poco, comencé a cojear y, con el paso del tiempo, los síntomas comenzaron a evidenciarse en el resto de mi cuerpo.

Al principio empecé a sentir una mayor rigidez en los pies, en las piernas, y después en las manos. En la actualidad vivo ligada a una silla de ruedas y esta dolencia ha acabado por afectar también a mi vejiga y a mi capacidad de deglución.

En el momento del diagnóstico se me cayó el mundo encima. Estaba todavía en el instituto y el saber que no iba a poder volver a andar, a tener la vida de una adolescente normal, me destrozó profundamente. Sin embargo, siempre he podido contar con el apoyo de mis amigas y, sobre todo, de mis dos grandes pilares: mi madre y mi tía Inma, mis sempiternos salvavidas.

Desde esa época han pasado ya 15 años y puedo decir que, tras todo ese sufrimiento, he decidido tomarme las cosas con el mayor optimismo posible: la vida es así, viene como viene y hay que aceptarla tal cual es.

He aprendido a vivir mi vida conforme a mis condiciones y mis limitaciones. Pero todavía hay algo que molesta muchísimo: la situación laboral de los discapacitados. No existen puestos adaptados a nuestras condiciones, ni el Estado se hace cargo de nuestra situación. Estamos entre la espada y la pared.

Bolsa de trabajo para personas discapacitadas

Yo, personalmente, tengo unas condiciones que no me permiten trabajar en un entorno laboral que no esté estrictamente adaptado a unas necesidades específicas. Tengo unos estudios y unas habilidades y, a mis 30 años, tengo que seguir viviendo en casa de mis padres porque la pensión que me corresponde por mi discapacidad no me da ni siquiera para costearme los gastos que me genera mi enfermedad.

Y no soy la única que se encuentra en estas condiciones. Somos muchas las personas que, debido a su discapacidad, no conseguimos acceder a un puesto de trabajo acorde a nuestras capacidades y adaptado a nuestras necesidades. Por eso pido al Parlamento de la Rioja que se genere una bolsa de trabajo para personas discapacitadas en la que se ofrezcan puestos acordes a las aptitudes de cada persona.

Tienen que vernos como las personas capaces que somos más allá de nuestra discapacidad.

Laura Mediavilla

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