Si bien prácticamente a diario escuchamos y leemos en prensa sobre la desmesurada desigualdad que existe en nuestro país, hemos de tener, como para todo, la capacidad de aplicar nuestro criterio para analizar la información.

Analizar la información desde un punto de vista objetivo, considerando datos e informes, pero también teniendo en cuenta los rasgos distintivos de España respecto al resto del mundo, los cuales no son incluidos en la obtención de dichos datos.

En primer lugar, a la hora de hablar de la desigualdad, tenemos que tener claro si nos referimos a desigualdad de la riqueza, de la renta o del consumo, puesto que son diferentes.

Desigualdad de la riqueza

España es uno de los países de Europa con menor desigualdad de la riqueza según indicadores como el Índice de Gini, que nos sitúa como uno de los países más igualitarios junto con Bélgica.

Esto se debe principalmente a que cerca del 80% de los hogares tiene viviendas en propiedad, un porcentaje mucho más elevado que países del entorno. Esto actúa como elemento que fomenta la igualdad, puesto que ayuda en la distribución de la riqueza.

Además, los informes no consideran otros factores que, de ser tenidos en cuenta, reducirían la desigualdad aún más. Hablo, por ejemplo, del valor capitalizado de las pensiones públicas, así como de seguros y servicios públicos, las cuales son más elevadas en España que en otros países del entorno.

Desigualdad de la renta

En cuanto a la desigualdad de la renta, acudiendo también al Índice de Gini, es evidente que, en este caso, España sí que se sitúa a la cabeza de Europa. No obstante, como en el caso anterior, estas mediciones dejan al margen determinados factores importantes. Únicamente se tienen en cuenta las rentas monetarias, por lo que estamos excluyendo del análisis el resto de rentas en especie.

La desigualdad de la renta en España, siendo más elevada que la media europea, no es tan elevada si tenemos en consideración factores excluidos del análisis.

Se excluyen, por tanto, factores tan importantes como el beneficio derivado de servicios públicos, así como el de los alquileres imputados procedente de viviendas en propiedad.
Como sabemos, España es uno de los países con mayor porcentaje de hogares con viviendas en propiedad, y dejar de considerar este elemento nos afecta en mayor medida que a otros países.

Por tanto, la desigualdad de la renta en España, siendo más elevada que la media europea, no es tan elevada si tenemos en consideración factores excluidos del análisis.

Desigualdad del consumo

Comúnmente utilizamos la desigualdad de la renta como indicador del bienestar. Sin embargo, como ya hemos visto no es completamente certero, puesto que olvida elementos importantes.

Por tanto, es interesante considerar el consumo como indicador de bienestar, puesto que es ahí donde verdaderamente se observa el comportamiento real de los hogares, así como donde se refleja su poder adquisitivo.

Y ahí, España se encuentra dentro de los países más igualitarios en términos de consumo, junto con países como Bélgica o Suecia.

Con esta información, la conclusión no debe ser la inexistencia de la desigualdad en España, sino tener la capacidad de diferenciar entre los tipos de la misma, así como de saber asimilar la información, teniendo en cuenta factores que hayan sido excluidos del análisis.

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