El medio rural, víctima de la improvisación del Gobierno

Merecemos más seriedad, y un mínimo de certidumbre que nos permita saber dónde comprar anchoas o lo que nos plazca

Desde el 14 de marzo, los españoles vivimos de acuerdo al Estado de Alarma decretado por el Gobierno, que nos afecta a todos por igual con independencia de nuestra residencia. Da igual si vivimos en un pueblo o en una ciudad; la responsabilidad es del conjunto de la sociedad, y todos debemos actuar de acuerdo a las normas establecidas y las recomendaciones sanitarias.

Sin embargo, el medio rural ha sido siempre el gran olvidado. ¿Será porque el número de votos es insignificante? pensemos mal y estaremos en lo cierto.

Fases de desescalada

Hoy estoy especialmente molesto con el gobierno central, aunque no menos con el Gobierno Vasco, puesto que unos y otros se escurren el bulto como si de ninguno de ellos dependiese controlar y gestionar este descontrol supino, generado tras la publicación de las conocidas como “fases de desescalada”.

Dentro de estas fases se encuentra la restricción de movimientos entre provincias, lo que a efectos del decreto, se traduce en que quienes vivimos en Álava, no podemos acudir a comprar a ninguna comunidad limítrofe, con independencia de tratarse de la superficie comercial más cercana.

Digo que esta improvisación olvida y castiga especialmente al medio rural, porque en ninguna ciudad se da el caso de tener que trasladarse a otra urbe para hacer la compra. Sin embargo, situémonos en Rioja Alavesa y la sonsierra riojana.

Pongamos que partimos de Briñas (La Rioja), pasando por Labastida (Álava), San Vicente de la Sonsierra (La Rioja), Ábalos (La Rioja), Samaniego (Álava), y así hasta Logroño, cambiando de provincia continuamente mientras acompañamos la travesía del Ebro. ¿Ustedes creen que la naturaleza, los animales, el virus o la lógica entienden de provincias?

Sin embargo, nuestros apreciados y queridos gobernantes, han diseñado una nueva lógica que debe atender a lo que han llamado “nueva realidad”.

Según esta nueva lógica, nos queda el siguiente panorama: si los vecinos de Labastida queremos acudir a hacer la compra a un supermercado a por productos que no están en nuestra localidad, tenemos que acudir a Vitoria, (a 35 minutos en coche), para no salir de nuestra provincia. La lógica dice que vayamos a Haro, puesto que está a 5 minutos en coche. La nueva lógica dice que como Haro no es Álava, vayamos a Vitoria.

Ante el asombro de que varios ayuntamientos riojanoalaveses han alertado a sus vecinos de que si viven en Elciego u Oyón no pueden acudir a comprar a Logroño sino que deben hacerlo en Vitoria, me he puesto en contacto con Policía Nacional y Guardia Civil. Ambos cuerpos señalan que lo lógico es que acudan a Logroño (y en el caso de Labastida a Haro), puesto que se trata de las localidades con esos servicios más próximas.

Sin embargo, si llamamos a la Ertzaintza la versión difiere de los anteriores: hay que acudir a supermercados dentro de la provincia, por lo que siguiendo esa lógica, los riojanoalaveses debemos acudir hasta Vitoria para comprar merluza o lo que nos de la gana.

Carne de sanción

La conclusión por lo tanto es la siguiente: si acudimos a hacer la compra a Haro, hay cuerpos policiales con una interpretación del decreto, según la cual nos pueden multar. Si acudimos a Vitoria, hay otros cuerpos que bajo su criterio también somos carne de sanción. Luego tenemos la opción de llamar a la subdelegacion del gobierno: allí nos dirán que no tienen claro el criterio.

Conclusión: no hay conclusión, salvo la irresponsabilidad y la improvisación más absoluta con la que están actuando desde el gobierno, así como la falta de coordinación entre administraciones.

Es una auténtica vergüenza y hay que decirlo. Merecemos más seriedad, y un mínimo de certidumbre que nos permita saber dónde comprar anchoas -o lo que nos plazca-, sin volver a casa con una curiosa multa de 600 euros. Caras las anchoas.

Estamos en manos de este gobierno irresponsable. Estamos en manos de este gobierno para salir de la crisis económica que se avecina. Agarraos.

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