La Casa de Cultura de Briones se convirtió este sábado en un pequeño santuario del aperitivo en el que el vermut fue rey, maestro de ceremonias y excusa perfecta para reunirse alrededor del buen gusto. La cata de vermut organizada por Briones Medieval colgó el cartel de completo, reuniendo a 45 participantes que no quisieron perderse la cita que combinó tradición, producto de calidad y buen rollo.
Los asistentes tuvieron la oportunidad de descubrir y degustar tres referencia muy diferentes, pero con un hilo común: el mimo en su elaboración. El recorrido arrancó con Mikeru, un vermut artesano joven y de crianza, que gustó por su frescura y equilibrio. Le siguió La Copa, de González Byass, criado en botas de Jerez, con matices profundos que evocaban madera, especias y recuerdos de sobremesa lenta. Cerró la cata uno que no falla nunca cada vez que se abre una nueva botella, Martínez Lacuesta Reserva, criado en barricas, con una complejidad que no deja de sorprender.
Esta cata de vermut, organizada por Briones Medieval, estuvo acompañada de una selección de pinchos para acompañar cada degustación.






