Líderes en La Rioja Alta

92.480 visitas en Mayo. Certificado por OJD.

Estás leyendo: Un banquete de despedida

Un banquete de despedida

Copiosos ágapes que dejan a los partícipes un tanto saturados de comida, vamos a decir, necesitándose algunos días para recuperar el óptimo y habitual estado corporal
Banquete ofrecido por Arturo Marcelino Segarra en el antiguo salón del Teatro Bretón el 2 de diciembre de 1907.

Podemos decir, sin temor a equivocarnos, que, en la actualidad, los meses de mayo e inicios de junio son pródigos en reuniones familiares para festejar las comuniones de los niños. Acto que, normalmente, es acompañado con un espléndido banquete. Festines que, asimismo, se suceden el resto del año en los enlaces matrimoniales, despedidas, homenajes…

Copiosos ágapes que dejan a los partícipes un tanto saturados de comida, vamos a decir, necesitándose algunos días para recuperar el óptimo y habitual estado corporal. Todos hemos asistido a alguno o varios de ellos, no dejando de comparecer, a no ser por fuerza mayor, a los navideños, y, tal vez, en más de una ocasión nos hemos preguntado cómo eran y que se ofrecía en las celebraciones realizadas por la clase media y pudiente a comienzos del siglo pasado.

Despedida a Santiago del Valle Aldabalde

Como ejemplo voy a reflejar el celebrado a las 13:00 horas del viernes 22 de julio de 1904 en el local del Juzgado, donde la curia harense obsequiaría a Santiago del Valle Aldabalde, que había ejercido como Juez del distrito, con un banquete al que acudirían 22 comensales, resultando una celebración íntima de agradable recuerdo para todos en la que por la calidad de los asistentes reinaría la mayor cordialidad y alegría, tanto que se prolongaría hasta las 19:00 horas.

Publicidad
Banner Castro Mecánica

Para la elaboración de la comida había sido reclamado el exjefe de la cocina de la estación de Miranda de Ebro y en estas fechas dueño del restaurante del Recreo del Prado de Vitoria, Pedro Calzón, cuyas condimentaciones serían servidas por el conserje de la sociedad harense La Restaurada, Raimundo Serrano, haciéndolo con el desenvolvimiento y destreza que tenía acreditado por su esmerado servicio en numerosos eventos gastronómicos.

Al descorcharse el champagne se iniciarían los brindis, siendo el primero en tomar la palabra el anfitrión de la fiesta, Santiago del Valle, dando las gracias por el agasajo que se le tributaba, deseando para los encargados de la administración de justicia harense la más estrecha unión; haciendo votos para que actos como el que estaban disfrutando tuviesen lugar con mayor frecuencia, además de elogiar la condescendencia con que todos le habían tratado y la diligente ayuda que había recibido de todos los auxiliares judiciales para el desempeño de su cargo.

Publicidad

Brindarían, asimismo, el decano de los abogados harenses Gregorio Sáenz de Santa María, por sí y en nombre de sus compañeros; Isidoro Lazcano, por los actuarios; Máximo Delgado, por los procuradores; el Juez en funciones, Félix Martínez Lacuesta y Recaredo Sáenz de Santa María deshaciéndose en elogios al señor del Valle, deseándole lo mejor en su nuevo destino en la Audiencia territorial de Pamplona.

Terminado el acto y haciéndose eco de los deseos de quienes había hecho uso de la palabra interpretando los de todos para celebrar con mayor frecuencia esta clase de reuniones, se acordaría crear un fondo que lo constituirían los ingresos del reparto de asuntos, bastanteos y aceptación de poderes fijándose el día 12 de marzo, onomástica del decano del Colegio de Abogados, como fiesta conmemorativa para los años venideros.

Pero vamos al ágape (Sic).

Menú

Audoubres varies.
Consomme Royal. Printagne.
Langosta salsa mayonesa.
Rosviff a la Englaisse.
Espárragos salsa remolada.
Espárragos a la española.
Pollos asados de Bayona.

Fiambres

Jamón en dulce.
Galantina trufada a Laspi.

Postre

Mantecado helado de avellana.
Flanes, crema vainilla.
Quesos, Gruyere, etcétera
Frutas y pastas.

Vinos

Tinto y blanco, Martínez Lacuesta cosecha de 1898.

Champagne

Cordón Rougé.
Veuve de Clicquot.
Gladiatteur.
Cafés, licores y tabacos.

No hay que dudar que para engullir tal pitanza el metabolismo de los asistentes sería privilegiado, no dejando que un posible ¿empacho? les impidiera rendir en sus labores con la eficacia que sus puestos demandaban. Debiendo añadir que este menú era, más bien, frugal, comparado con otros muchos celebrados en aquella época. Lo que no se refleja es el precio del cubierto.

Publicidad
Banner Natura Resort

Hazte embajador de Haro Digital

Ayúdanos a hacer que este proyecto, el proyecto de todos, siga adelante. Con tu aportación es posible.

También te puede interesar...

Publicaciones relacionadas

Comentarios

Comentarios