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La hostelería de Haro entra de ‘puntillas’ en la fase 1 de la desescalada

Los bares y cafeterías con terrazas amplias vuelven al trabajo con incertidumbre y dudas sobre lo que vendrá
Terraza de El Mazo este lunes a la mañana.

Haro avanza ya por la primera fase de la desescalada y su hostelería ha vuelto al trabajo de ‘puntillas’, con dudas, incertidumbre y muchas preguntas aún por resolver. Es consciente de la necesidad de actuar con cabeza en esta nueva fase y también con la vista puesta en la evolución de la pandemia de coronavirus en La Rioja, que parece que está en caída. Hay ilusión por volver, esperanza, mucho entusiasmo, poco, y dudas, muchas dudas. Todo se junta en este regreso en el que impera seguir haciendo caso a las recomendaciones de Sanidad para que la fase 2 sea el siguiente escenario, ya cerca de esa nueva normalidad de la que tanto hablan desde Moncloa.

En el centro de la ciudad, en la plaza de la Paz, Javier Gómez Capellán regenta con su hermano el nuevo Suizo, que ha vuelto a la actividad con su terraza. Se reactiva su actividad con el 50 % de aforo y contando con medidas de protección para personal y clientes “con las que no contábamos hace dos meses”. Como la mayoría. Nadie se esperaba todo lo que ha llegado, y es consciente de que va a tener pérdidas. “Es imposible no tener pérdidas porque se trata de una de las consecuencias a nivel mundial”, señala, y defiende por otro lado que “lo más importante ahora es ponerse en marcha e intentar minimizar el golpe económico”.

Diálogo permanente y colaboración con la Administración

Entiende Javier que hay que lograr que “la rueda empiece a girar, más lentamente, de otra forma, pero tiene que empezar a girar”. No obstante no olvida que la afección del COVID-19 ha sido “desvastadora” y reflexiona: “El distanciamiento social es la antítesis de la base de estos negocios. Y las ayudas ante una crisis de esta dimensión, en la que toda la sociedad está afectada en mayor o menor medida, van a ser insuficientes”. Por ello apuesta por un “diálogo permanente y una colaboración estrecha” entre el Ayuntamiento y la hostelería porque “ahora tenemos unas nuevas necesidades en las que nos tienen que ayudar”.

La hostelería de Haro entra de 'puntillas' en la fase 1 de la desescalada 1
Terraza en la plaza de la Paz.

Sin embargo, Javier también se pone en la piel de otras personas que también estan sufriendo las consecuencias de esta crisis que no ha hecho más que empezar. “No es muy distinto al de cualquier ciudadano. Nadie nos esperábamos esto. Aún no nos creemos que esté pasando. Pero es real y tenemos que convivir con este virus. Después de esta crisis humana llegará la económica, así que nos esperan unos años muy duros”, asume.

A un paseo de allí se encuentra el Café Nido, en el parque de los Pintores Tubía y Santamaría. Sergio González Nuño, titular del establecimiento, explica que abre para “sondear cómo puede evolucionar la situación”, pero también señala que ha levantado la persiana para que la gente que ha estado confinada mucho tiempo, “con todo lo duro que resulta, comience a advertir cierta vida cuando pase por el parque o vaya a las tiendas”. Que de alguna manera, como indica, “se advierta actividad social y no sólo económica”, indica Sergio, que prefiere no hablar de las ayudas económicas anunciadas. “No sé cómo reaccionará la gente con la apertura, pero creo que debemos estar ahí”.

Sin terraza no hay opciones

Muy cerca de allí se encuentra en la avenida de la Rioja el Café Liceo. Su titular, Claudia Tismanari se hace un montón de preguntas en esta situación: “¿Quiénes tienen terrazas? Y, de tenerla, ¿de cuántas mesas? ¿Y si viene una quincena de lluvias? Y, ya en el caso de que tengas terraza y sea grande, y que llenando el 50% te dé para cubrir gastos de explotación. Hay que servir en mesa ¿Pueden los clientes entrar al baño? ¿Hay que limpiar después de que entre cada persona? ¿Les obligamos a llevar mascarillas y usar guantes, que paguen con tarjeta? ¿Y el alquiler? ¿Me lo reducirán en proporción a lo que facturemos de verdad?” Infinidad de preguntas, un ejemplo más de las dudas que tienen muchos hosteleros a estas alturas. Pero Claudia también destaca el problema de muchos bares y cafeterías: “Nosotros no tenemos ni siquiera terraza. Y con estas medidas se afronta la desescalada sin saber cómo afectará a los hábitos de consumo de la gente”, lamenta y se hace también preguntas sobre el plan de ayudas anunciado para el sector.

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La Geria, otro de los establecimientos hosteleros que ha vuelto al trabajo con su terraza.

“¿Aplazando el pozo en el que nos hemos metido todos se nos ayuda? Porque no se habla de perdonar o condonar nada”, señala Claudia, que afirma que “muchos no hemos cobrado ni la ayuda como autónomos”. Respecto al ERTE, explica que “aún tenemos la obligación de mantener el mismo número de trabajadores durante seis meses desde la reapertura porque, si no, nos hacen pagar todas las bonificaciones de cada uno de los empleados”. “Bastará para ello con que haya uno menos en plantilla, cuando el trabajo será, ya en el mejor de los casos, proporcional al porcentaje de mesas que nos permiten explotar una”, explica Claudia, que cuenta con un establecimiento con una veintena de mesas en el interior que no puede aprovechar ahora, pero confía en que todo vaya bien y poder volver al trabajo el próximo día 25.

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Las medidas sanitarias, protagonitas en el regreso de la hostelería.

En El Mazo, Luis Salazar regenta el bar-cafatería del mismo nombre. Agradece las concesiones realizadas para poder explotar, al menos, la mitad del aforo de su terraza, que garantiza unas plazas mínimas. “Siempre con precaución para que esto no repunte y cumpliendo las recomendaciones sanitarias”, destaca Luis, que reconoce que las “perspectivas para el sector no son buenas a corto plazo”. Intuye, eso sí, que si no hay rebrotes importantes, “al final de año estaremos al 60 % de nuestra facturación y para junio del año próximo a un 80 o 90%”, tras haberse acogido a las ayudas de la Administración y de las que no muestra “ninguna queja”. “Han sido atendidas todas las solicitudes”, ha agradecido.

Luis encara esta nueva fase con optimismo habiendo superado una situación que “saca lo mejor de ti, siendo más humanitario, apreciando mucho más lo que tienes, a los tuyos y a los más cercanos”. “Valoras más a los que lo pasan mal y no conoces”, reflexiona. Con todo, no olvida la “incertidumbre” que siente a nivel profesional. Todo ello le provoca “una tormenta de ideas” que está dirigida a sacar adelante la situación y mirar al futuro con cierta esperanza.

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