Haro llora el vacío de un San Pedro sin Batalla

La Batalla del Vino es una de esas experiencias que, al menos, tienes que vivir una vez en la vida, y este año sin ella, por culpa de la pandemia, los jarreros sienten un "vacío difícil de explicar" | FOTO: Donézar Fotógrafos
La Batalla del Vino es una de esas experiencias que, al menos, tienes que vivir una vez en la vida, y este año sin ella, por culpa de la pandemia, los jarreros sienten un "vacío difícil de explicar" | FOTO: Donézar Fotógrafos

Como los de Bilbao nacemos donde queremos, yo nací hace casi 13 años en Haro. Lo que pasa es que tengo ya cuerpo y mente de casi 40, y por ahora no estoy en crisis. Escribí por primera vez de la Batalla del Vino sin haber siquiera pisado San Felices. Apenas por foto conocía el paraje. Pero gracias a lo que me contaron mis entonces jefes, Rafa y Cape, y mis compañeros Cristian, Juan y Mariola, me hice una idea de lo que me iba a esperar al año siguiente. Con todo, conseguí perpetrar un pequeño artículo que se publicó en el suplemento de fin de semana de El Correo y al que pusieron un título que seguramente a más de uno no hizo gracia.

Porque si bien lo que se tira normalmente no es, precisamente, vino para catar sí que hay algunos figuras que llenan sus botas con buen vino, lo dejan enfríar toda la noche en la nevera para que luego por la mañana esté en el puntito idóneo para tirarlo o para mojar el gaznate, entre ráfaga y ráfaga.

Celebrar San Pedro de otra manera

Tengo que reconocer que mis primeros años de Batalla del Vino, subiendo con la radio para hacer el programa en directo, fueron horribles. El primer año pagué la novatada. Probé a dormir antes… y una y no más, Santo Tomás. Encima como primerizo uno se convertía en la diana de todos. Resulta que todo el mundo sabía que eras el nuevo y te ponían de vino hasta las orejas para que consiguieras entrar en materia. ¡Al del micrófono que es nuevo!

Haro llora el vacío de un San Pedro sin Batalla 1
BATALLA DEL VINO 2012. Cristian Delgado y un servidor, captados por la cámara del incombustible Antonio Corral.

Eso sí. Hubo algún año de aquella primera época que lo viví con más alegría, sobre todo gracias al calor, porque como pegue el fresco en los Riscos, que te tiren vino no es que te ponga caliente, precisamente.

El mejor momento era cuando llegabas a la plaza y pegaba el sol con todas las ganas. Y si ya podías arramplar con unos caracoles recién hechos, gloria bendita. En aquellos años en la radio sólo hubo un año que no subí. Me tuve que quedar haciendo control de sonido. Estaba sin dormir y con una resaca de tres pares. Menudas cabezadas.

Después de aquello no he faltado a ninguna contienda y mis favoritas han sido las últimas en las que he subido hasta San Felices acompañado por mis amigos Víctor y Larri y por el expárroco Carlos. Batallas en las que he disfrutado como nunca de la fiesta, con la tradicional misa y la posterior ‘mini-batalla’ junto a la ermita, acompañada de las divertidas canciones de siempre. Los cubos y barriles de vino me los he seguido tragando un año sí y al otro también, pero eso significa que tengo amigos en Haro que me aprecian… o eso espero. Y este año nada será igual. Si hace poco escribí que el cohete de estas atípicas fiestas me había parecido triste, ¿qué decir de un San Pedro sin Batalla y sin Vueltas?

Haro llora el vacío de un San Pedro sin Batalla 2
BATALLA DEL VINO 2018. El jarrero Víctor Rosales, el periodista Jöel López y el bilbaíno Juan María Larrinaga ‘Larri’ posan en los Riscos ante un servidor.

Si les preguntas a jarreros y jarreras amantes de la Batalla del Vino sobre este aspecto, la tristeza impera en todas sus respuestas.

Haro llora el vacío de un San Pedro sin Batalla 3
BATALLA DEL VINO 2018. Subiendo a San Felices | Foto: Jöel López

“Este año viviremos nuestra particular Nochevieja y el Nuevo Año Jarrero de manera diferente, con pena”

Ramón Arízaga

Ramón Arízaga y su familia, con los que suelo almorzar después de cada batalla, tenían preparados 1.000 litros de vino cuando empezó la pandemia. “Un poquito nos lo tiraremos en familia y el resto para el año que viene”, dice con un hilo de pena en su voz. “Este lunes ya estaremos pensando en la Batalla del año que viene. Pero está claro que sentimos un vacío difícil de explicar. Este año nos tocará vivir nuestra particular Nochevieja y el Nuevo Año Jarrero de manera diferente, con pena”, confiesa. “No poder disfrutar de la gente bajo esa mágica lluvia de vino para mí va a ser duro, aunque de manera testimonial algo de vino arrojaré en el jardín de casa. Será un #YaNoQuedaNa un poquito más largo que de costumbre, pero nos resarciremos en el 2021”, asegura.

“Me he recorrido medio mundo para estar siempre el 28 de junio en Haro”

Natalia Olarte

Natalia Olarte es otra amante acérrima de la Batalla. No ha faltado a ninguna contienda desde que tenía tres años. “Me he recorrido medio mundo para estar siempre el 28 de junio en Haro y este 2020 es como si me hubiera arrancado un trocito de corazón, un sentimiento confuso, de melancolía. Este año estoy de bajón. Me acuerdo de todas las personas con las que he compartido uno de los días más especiales del año”, nos cuenta. “Te bautizas con vino y coges energía para todo el año”, afirma Natalia.

Haro llora el vacío de un San Pedro sin Batalla 4
BATALLA DEL VINO 2017. Con los Arízaga siempre aciertas. La buena compañía no tiene precio.

“El otro día recordaba con Guillermo y Eva lo afortunados que fuimos en 2014 al compartir la experiencia de ser yo regidora y él prior de la Cofradía. “Este año me dará mucha pena escuchar la música de la Batalla”, reconoce Natalia. “Nos quedamos con los 1.000 litros de vino sin tirar, pero para 2021 nos bautizaremos con crianza y doble de diversión en la plazoleta de San Martín”, asegura Natalia.

Recuerdos de la Batalla 2019

Mi amigo Víctor, con el que he compartido las últimas batallas, recuerda ese concepto del que hablaba Ramón: “Ya sabes que para un jarrero un año es el tiempo que transcurre entre batalla y batalla”. Así que es como si este año 2020 no hubiese finalizado realmente. Nos falta algo. “El día de San Pedro sin Batalla es lo más parecido a una botella de Rioja Gran Reserva llena de agua; esto es… una mierda”, finiquita.

En definitiva, desde mi corazón de jarrero adoptivo, considero que la Batalla del Vino es una de esas experiencias que, al menos, tienes que vivir una vez en la vida. Los jarreros tenemos el privilegio de poder disfrutarla cada año, y en este 29 de junio sin ella, todo será distinto. Pero intentaremos disfrutar y celebrar el Día de San Pedro de otra manera, en familia y con buenos amigos. La cuenta atrás ya está en marcha. Quedan 365 días… y un poquito más para una nueva batalla. Ya no queda nada.

  • Puedes mandarnos tus fotos de celebración en familia o con amigos de este peculiar Día de San Pedro a nuestro WhatsApp 681187817 o al correo electrónico info@harodigital.com.
Haro llora el vacío de un San Pedro sin Batalla 5
BALCONES DE FIESTA. Homenaje en un balcón de Haro a la batalla que no se celebrará.

Comentarios