“Mi pasión por el adiestramiento de perros es algo innato. Creo que nací con este hobby”. Antonio Silvestre lleva unido a este mundo desde los 18 años cuando empezó con ‘Fredy’, un pastor alemán. Así inició su aventura en las pruebas de adiestramiento canino pasando después por dos selectivas en un campeonato de España.

Pero antes de adoptar a su primer perro de raza bóxer tuvo otros dos pastores alemanes, pero para Silvestre, los bóxer son otra cosa. “Es el eterno cachorro. Cuando adoptas un bóxer, ya no puedes cambiar de raza nunca más. Es muy especial. Son muy majos y te demuestran su afecto al doscientos por cien”, asegura Silvestre.

Este adiestrador natural de Valencia es miembro de la organización del Campeonato Mundial de Adiestramiento Canino que se inauguró este viernes en Haro y en el que tomarán parte hasta el domingo 27 participantes de 16 países. Lo harán con 50 perros diferentes de raza bóxer en tres pruebas fundamentales dentro del circuito: rastreo, obediencia y protección. El campeonato coronará el domingo al mejor bóxer del mundo y al mejor líder.

“Este mundial era para haber estado Thor y yo”

De hecho, Silvestre es el último y también único adiestrador español que ha conseguido un campeonato mundial de la disciplina IPO II. Fue en 2016 en Eslovaquia junto a ‘Thor I’. Al año siguiente, ‘Thor I’ falleció por culpa de la leishmaniosis que afectó su riñón. “No hubo forma de salvarlo, pero ahora preparo a sus dos hijos, ‘Deo’ y ‘Diva’ que tienen ahora mismo 15 meses”, explica Silvestre, que incide en la importancia de hacer que los perros se sientan útiles. “Creo que los humanizamos demasiado. Necesitan una jerarquía y aman sentirse útiles”, apunta.

Lo dice un adiestrador que desde muy joven ha interactuado con estos animales. “Mis padres siempre han tenido perros y yo llevo con ellos más de media vida. Para muchos es su trabajo, pero para mí es una afición”, reconoce Silvestre, que no competirá en el mundial de este año como tampoco lo hizo en el de 2017. “El gusanillo de la competición está ahí porque este mundial era para haber estado Thor y yo. Habría participado con cinco años, en la plenitud de su vida. Era nuestro plan: plantearnos el mundial de 2017 como un entrenamiento y apostar a tope por 2018, pero murió muy joven”. Ahora Silvestre espera poder competir en 2020 con sus hijos, cuando ya estén preparados.

Y es que Silvestre sostiene que la edad ideal de un perro para participar en un evento de este tipo es de dos años y medio. ‘Deo’ y ‘Diva’ ya tienen la edad mínima, pero su adiestrador no es partidario. “Participar este año sería, bajo mi punto de vista, acelerar el proceso. Lo que tienen que hacer ahora es seguir madurando y disfrutar junto a mí”, afirma Silvestre, que destaca el buen rollo que existe en este tipo de competiciones. “Aquí competimos contra nosotros mismos. Entre mi perro y yo tenemos que demostrar lo que hemos aprendido”, explica. “Hay una rivalidad sana, pero poco más. Cuando un perro falla, aunque no sea de tu equipo, te duele, y si un rival te pide ayuda, tú se la brindas”.

Imagen de los entrenamientos oficiales de este viernes en El Mazo.
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