Ha sido un año repleto de actividades institucionales y culturales por parte del Parlamento de La Rioja, conmemorando el 40 aniversario de la aprobación del Estatuto de Autonomía para La Rioja.
Así, con la exposición antológica de José María Tubia Rosales se cierra este año de especial significado para la cámara de representación riojana. Esta vez es el Parlamento de La Rioja el que pone en su sitio a otro jarrero universal, como antes lo hizo la Dirección de Cultura con Enrique Paternina y Lucrecia Arana en sus respectivos centenarios.
Hasta el próximo 21 de enero de 2023, se podrá visitar en el claustro alto del Parlamento de La Rioja la exposición antológica ‘La Tierra Alumbrada’ que reúne 52 obras en diferentes formatos, del gran pintor riojano, natural de Haro, que falleció en el año 2006, y fue distinguido con el galardón de las bellas artes de la Rioja en 1999.
La muestra se podrá visitar hasta el próximo 21 de enero
La muestra diseñada y organizada de forma autónoma por el propio Parlamento de La Rioja, se financia y organiza con medios propios de la cámara riojana y cuenta con la indispensable colaboración de la familia del propio artista que ha cedido para esta ocasión la mayor parte de las obras que podrán verse durante el próximo mes, en el claustro del antiguo Convento de la Merced.
Desde la presidencia del Parlamento de La Rioja, se ha encargado la labor de comisariado de esta exposición al pintor riojano Francisco Javier Garrido, que también será el encargado de dirigir la decimotercera edición del Certamen Nacional de Pintura del propio Parlamento.


En la muestra se pueden contemplar obras de este artista riojano con temática urbana y paisajística, obras que reflejan la arquitectura de diferentes localidades de La Rioja, como Haro, Briñas, Cellorigo, San Vicente de la Sonsierra, paisajes de la región y también de la zona de Pancorbo y otras comarcas próximas.
El Parlamento de La Rioja quiere agradecer especialmente la colaboración en la cesión de obras de la familia de José María Tubia Rosales, así como a la Dirección General de Cultura por la cesión de dos obras propiedad del Museo de la Rioja, que también forman parte de esta exposición.

“Mi abuelo me enseñó que el mejor experto también fue un día un aprendiz”
En el discurso de presentación de la exposición, una de sus nietas, Natalia Tubía, valoró haber nacido en una familia en la que se valora el arte. Tubía recordó como salía a pintar con su abuelo antes de entrar en la facultad de Bellas Artes. “Los dos nos parábamos con el caballete y pinceles en rincones de Linares Rivas para pintar su Toloño o nos íbamos andando a Briñas”, rememoró con cariño. “Él prefería la luz de la mañana y yo discutía con él que la tarde era de más calidad, pero siempre acabábamos pintando por las mañanas”.
“Con 18 años ya me saqué el carnet de conduci y esa noticia le gustó mucho porque así podíamos usar un coche para salir de Haro. Tampoco nos íbamos muy lejos… Hay cuadros de Salinillas, Ollauri, Cellorigo, Anguciana, Cenicero, Pancorbo… Yo le seguía, pero reconozco que a veces me daba vergüenza cuando se acercaban personas. Decía: ‘¡Mira, Tubía, pintando! ¡Vamos a verle!’ Y se quedaban un rato viéndonos y a él le gustaba”, recordó Tubía. “Natalia, escucha lo que opina la gente. Si alguien discrepa, escucha. De esas opiniones también se aprende y nos dicen que lo estamos haciendo bien”, rememoraba Tubía durante su discurso. “Mi abuelo me enseñó que el mejor experto también fue un día un aprendiz”.

José María Tubía Rosales
Nace en Haro en diciembre de 1914, en el seno de una familia humilde. A los trece años entra a trabajar en la Imprenta Viela de Haro. Este primer trabajo en las artes gráficas es decisivo en su vocación hacia la pintura. Las distintas gamas de colores con las que trabaja en las planchas despiertan la imaginación de un mundo artístico desconocido para él.
Desde entonces y hasta la jubilación compagina su trabajo profesional en las artes gráficas con su actividad pictórica.
A los quince años, paralelamente a su oficio en la imprenta, acude a clases nocturnas en la Escuela de la Asociación Cultural Harense. Allí recibe sus primeros conocimientos de dibujo artístico y modelado de la mano del escultor Manuel Anzuela, oficial en el taller de Mariano Benlliure.

Recién creado el Instituto de Enseñanza Media de Haro, recibe clases de pintura del pintor logroñés Gerardo Sacristán, excelente retratista y director del Centro. Él es quien lo introduce en el empleo del color y hace del jarrero el pintor que fue, según sus propias palabras.
Como excedente de cupo se libra del servicio militar, pero en la Guerra Civil es enviado al frente. Durante el conflicto bélico coincide en la misma compañía con Enrique Blanco Lac, que era brigada y a quien le une gran amistad.
En 1938 es herido en la localidad castellonense de Alcalá de Xivert al atravesarle el rostro una bala cerca del ojo. Milagrosamente no pierde la vista. Permanece hospitalizado durante un año en Zaragoza hasta que lo declaran “mutilado útil”.
Finalizada la contienda vuelve a casa. Tiene 25 años, rehace su vida profesional y vuelve a pintar. Es becado y completa su formación en Madrid con el pintor Manuel Gutiérrez Navas.

Imprenta Tubía
En 1941 da sus primeras clases de dibujo en su casa para atender a los alumnos que le envía el Maestro Anzuela. En 1943 se casa con Carmen Zuluaga. Tiene cuatro hijos: Juan José, Jesús María, María del Carmen y Vega María. En su Haro natal, ese mismo año crea su propia empresa de artes gráficas: la imprenta Tubía.
En 1950 imparte clases de pintura en la recién creada Escuela de Dibujo y Pintura de Educación y Descanso, junto al también pintor jarrero y amigo Jesús Santamaría.
En 1957 realiza un curso de Pintura y Arte en Madrid organizado por Educación y Descanso. Conoce los estudios de Vázquez Díaz y Benjamín Palencia.
Expone individualmente desde 1949 en Vitoria, Pamplona, Haro y Logroño; y de forma colectiva lo hace, desde 1947, en las Exposiciones Provinciales y Nacionales de Arte organizadas por Educación y Descanso, así como en diversas Bienales.
Participa en Premios y Certámenes Nacionales de Pintura y recibe prestigiosas distinciones y reconocimientos como el Primer Premio de Pintura en el Certamen Nacional de Educación y Descanso. Almería. 1961; la Medalla de Plata en la “Exposición de Ambas Castillas”. Logroño. 1965; la Medalla de Oro en el Certamen de “Exaltación de los valores riojanos”. Logroño. 1967; la Medalla de Oro en el Certamen Nacional de “La vid y el vino” en Medina del Campo. Valladolid. 1971; y la Medalla de bronce en la Bienal de Pintura de Vitoria. 1978.
En 1987 forma parte de la Exposición de Arte Riojano celebrada en la ciudad belga de Gante. Representa a La Rioja en la Expo92 de Sevilla. En 1999 recibe el Galardón a las Bellas Artes Riojanas. Fallece en Vitoria en octubre de 2006.





