A las 15:30 horas del día 1 de julio de 1924, según consta en la edición del diario La Rioja del día 2 de julio, se reunirían en los locales de la Cultural Harense, el presidente de la entidad Víctor Aguirre, el profesor Ramón Madroñero y los alumnos de las asignaturas de Bachillerato y Comercio, para organizar las clases que deberían impartirse durante el verano, fijándose un horario de 8:30 de la mañana, Aritmética; a las 10:00, Geometría; 11:30, Nociones y ejercicios de Aritmética y Geometría. Por la tarde, a las 15:00, clase para ingreso en Instituto y Escuela de Comercio; a las 17:00, estudio en la Cultural, bajo la dirección del señor Madroñero, a cuya formación deberían asistir todos los alumnos.
Las clases, que finalmente, se impartirían serían: Nociones de Aritmética y Geometría; Aritmética segundo curso, Geometría, Álgebra, Física, Química, Historia Natural y Agricultura y además la preparación para el examen de Ingreso en el Instituto y Escuela de Comercio.
Los padres de los alumnos que deseasen hacer cursar a sus hijos, cualquiera de estos estudios deberían dirigirse al presidente de la Cultural Harense, advirtiendo, que dado el escaso tiempo que se disponía hasta los exámenes de septiembre, deberían matricularse lo antes posible.
Hasta la fecha, el número de alumnos inscritos en las citadas asignaturas ascendían a 15, a pesar de no haberse difundido la noticia con la celeridad y amplitud debida.
El señor Madroñero se propondría hacer una intensa y eficaz labor, con la intención de inaugurar el Colegio con las enseñanzas completas de Ciencias y Letras de Bachillerato y Comercio, al frente de las que figuraría el profesorado necesario, titulado y competente, bajo su dirección.
Según lo comentado, podía adivinarse el anhelo de toda la población por tener un Colegio de segunda enseñanza, que comenzaría su andadura en el próximo mes de octubre.
No obstante, celebrándose la Comisión Permanente del día 23 de julio la Comisión Permanente comunicaría que Emilio Ríos y otros tres profesores, en nombre de diversos padres de familia, solicitarían establecer un Centro de segunda enseñanza y otros conocimientos especiales, con la denominación de Instituto Politécnico. Pidiendo que el Ayuntamiento les concediese una subvención de 2.000 a 3.000 pesetas anuales. Petición que pasaría a informe de las Comisiones de Hacienda e Instrucción.
Cancelación del proyecto
En sesión de la misma Comisión celebrada el día 13 de agosto se acordaría concederles una subvención, por una sola vez, de 2.000 pesetas. Y así mismo, tras corto debate, que en el citado Centro no se diesen estudios de bachiller a los alumnos pobres designados por el Ayuntamiento, siendo de este parecer el Alcalde Pedro Pablo Gato y los ediles Virgilio Sanjuán y José Oria Cano, estando en contra el edil Juan Pablo Huerta.

El Instituto Politécnico comenzaría su andadura el 1 de octubre, pudiéndose cursar estudios oficiales de Bachillerato y Comercio, hasta alcanzar el título oficial de perito mercantil. Y siempre que no se entorpeciesen estos fines, primordiales, de fundación, ampliaría la enseñanza a diversas asignaturas de aplicación a la Agricultura, Industria y otras.
Los alumnos, ya abierta la matrícula, podrían inscribirse como externos e internos. De la competencia del profesorado responderían sus brillantes títulos y el entusiasmo demostrado en la práctica de su carrera. Integrando el cuadro de profesores, el licenciado en Ciencias, Ramón Madroñero, que ejercería como Director del Centro; Ramón Fradejas, licenciado en Letras; y Luis Gómez Mur, Profesor Mercantil.
Fuera del Orden del día de la sesión de la Comisión Permanente celebrada el 19 de noviembre, tras la lectura de un escrito del Director de Instituto Politécnico, Ramón Madroñero, mediante el que comunicaba, que no necesitando por el momento el concurso de un profesor mercantil, para las enseñanzas oficiales de Comercio, puesto que el grupo de asignaturas del primer año de dicho plan no lo requieren, no ha tomado posesión el profesor a que hace referencia.
Por lo que el Consistorio, acordaría retirarle la subvención de 2.000 pesetas. Medida que conllevaría a la cancelación del proyecto.




