- Historia del Cossío: la consecución de instituto elemental (IV)
- Continúan los primeros pasos para la creación del Instituto Manuel Bartolomé Cossió (II)
El día 12 de julio, en el tren de las 11, la Comisión, definitivamente integrada por el alcalde Prudencio Fernández-Lacuesta del Val; Santiago Díaz Varona, comisionado por el Consejo local de primera enseñanza; Ángel Pérez, representando a la sociedad Defensa Mercantil, y el presidente de la agrupación socialista local Manuel Magín Fernández, partiría para Madrid portando un extenso, minucioso y razonado informe, confeccionado por el Consejo local de Primera Enseñanza, que sería entregado en mano al ministro de Instrucción pública Francisco Barnés Salinas. Documento, que íntegramente decía:
Excelentísimo señor ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes.- Misión primordial y elevadísima de los consejos locales de primera enseñanza explícitamente contenida en el espíritu del decreto de la República por el que tan acertadamente se crearon es sin duda alguna, velar por los intereses culturales en el noble empeño de alcanzar ese elevado nivel medio de cultura y por consiguiente de capacidad productiva que es lo que hace a las naciones grandes y capacitadas: sirviendo además, de nexo entre el Estado que orienta, organiza y administra y el pueblo que en una creciente aspiración, desea encontrar nuevos y más abiertos caminos que le capaciten para un trabajo más consciente, fecundo y remunerado.
Uno de los mayores y más potentes beneficios obtenidos por el advenimiento de la República, es esa renovación espiritual que rápidamente se está produciendo en el pueblo español, que libre ya de trabas y obstáculos y sintiéndose asistido más cada día por el Poder, ábrese hoy a la esperanza de alcanzar un posible mejoramiento, convencido de que el porvenir será siempre de aquellos que animados de un mejor espíritu de socialización ciudadana se hallen mejor capacitados.
El Consejo Local de mi presidencia, se da perfecta cuenta de estos anhelos populares y ve en esta región, crecer continua y progresivamente el número de los que aspiran a seleccionarse, de los que quieren mejorar su condición de ciudadanos con una más elevada instrucción. Las escuelas nacionales de primera enseñanza son ya insuficientes por su asistencia cada día más numerosa. Los obreros invaden aquellos centros de perfeccionamiento que como las escuelas de adultos y la Escuela del Trabajo les ofrecen más ancho campo a sus legítimas y naturales aspiraciones.
Y una juventud, basamento de la nueva España, en gran parte proletaria y por ende privada de recursos, mira ansiosa el porvenir, se siente dueña de sí misma y con aliento y con deseos de un más allá, contempla aun cerradas las puertas de los Institutos y de las Universidades. Principio básico del Gobierno y quizás el más transcendental del régimen y el que ha de producir más provechosa y honda transformación en la vida española, es sin duda desvincular la cultura hasta hoy patrimonio de una sola clase social para hacerla descender desde la altura al llano, en que el pueblo espera con fundada esperanza un libre y más fácil acceso a los centros docentes superiores, seguro de que cuando ello ocurra, ha de comenzar una nueva época de la Historia de España. Digna del más fervoroso aplauso es la inmensa labor realizada por el Gobierno en esta obra de educación nacional y más dignos aplausos, si cabe, su propósito para el porvenir, exteriorizados en múltiples ocasiones.
No se le ocultan a este Consejo de mi presidencia que, precisamente, por ese afán de renovación espiritual del pueblo español que constituyó la esencia misma de la nueva modalidad de la vida en España, han de llegar a ese Ministerio numerosas voces de pueblos en demanda de apoyo a las iniciativas de Ayuntamientos y Concejos, en súplica de creación de Institutos locales de Segunda Enseñanza y de Colegios subvencionados al amparo del decreto de 2 de septiembre de 1931 y órdenes de 8 del mismo mes y año y de 14 de septiembre de 1932; peticiones seguramente superiores a las disponibilidades económicas del Estado y pesar de su noble y decidido empeño de hacer de la cultura una verdadera cuestión nacional de supremo y vital interés y de urgente y completa resolución.
Pero quizás más que en parte alguna, siéntese aquí, en esta ciudad de Haro, cuya máxima aspiración tengo el honor de recoger y transmitir a V. E. la apremiante necesidad de tener un Instituto Local de Segunda Enseñanza, necesidad cada día más sentida, al compás como crece en este pueblo la afición al trabajo consciente y al estudio que mejora la condición individual y la resultante actuación de cada uno en la humana obra de reciprocidad social.
De los tres sectores en que puede dividirse la provincia de Logroño, únicamente el que corresponde a esta ciudad que comprende toda la Rioja Alta, carece de Instituto de Segunda Enseñanza. Solo los dos partidos de Haro y Santo Domingo, a los que principalmente afectaría la creación del Instituto tienen un censo de población de más de 50.000 habitantes de los que corresponden más de ocho mil a esta ciudad, en la que existen dos colegios confesionales que se nutren principalmente de alumnos de familias acomodada, ya que las familias obreras no pueden soportar los gastos de enseñanza y del necesario desplazamiento al Instituto Nacional de la capital, viéndose por ello privadas de proporcionar a sus hijos un grado de cultura superior al alcanzado en las escuelas primarias. Todas las aptitudes, todas las iniciativas, todos los deseos de la clase obrera vénse así, por este motivo malogrado y no es fácil medir el alcance, la trascendencia y la vitalidad que reportaría la creación de un Instituto de Segunda Enseñanza que abriría ancho campo a esas iniciativas y paso libre a esas aptitudes hoy inactivas.
Por si esto fuera poco, el problema de la sustitución de la enseñanza religiosa en enseñanza laica estatal, plantea en otro aspecto la imperiosa necesidad de creación del Instituto ya que el contingente de alumnos de ambos sexos que asiste a los dos Colegios de religiosos incorporados al Instituto Nacional de la capital es muy numeroso, presentándose el dilema de o renunciar a continuar sus estudios, cosa que a todas luces debe evitarse, o dar motivo, creado por la necesidad, para el establecimiento de un centro docente privado, con el consiguiente riesgo de que adquiera un matiz en pugna con el espíritu laico que debe informar la enseñanza. Suprimida por imperativo de la ley, al hacer la sustitución de la segunda enseñanza en esta Ciudad, es deber de este Consejo poner de relieve el problema en toda su clara y trascendental magnitud, haciéndose por ello de absoluta y urgente necesidad crear un centro de enseñanza secundario que reciba, no solo el contingente de alumnos que hoy asisten a los colegios, sino lo que acaso sea más importante, dar fácil paso a los estudios superiores a los jóvenes obreros de la ciudad y pueblos limítrofes que verían así facilitadas sus aspiraciones y puestos en el camino de desplegar sus aptitudes, con frecuencia excepcionales.
Por eso la necesidad de dotar a esta ciudad de un Instituto, sentida hace muchos años, se hace la hora presente más ostensible y apremiante hasta el extremo se considerar el Consejo de mi presidencia un primordial deber informar a V. E. sobre este estado de cosas que puede agravarse en plazo breve.
Tampoco se oculta al criterio del Consejo, la precedente aptitud del Estado que piensa siempre reflexivamente, las razones o motivos para una concesión de esa naturaleza, especialmente por lo que se refiere a la posibilidad de que el contingente de alumnos no sea el suficiente para justificar la concesión. Este Consejo que sigue con atención extremada todo cuanto a este importante extremo se refiere, tiene la convicción de que solo con el contingente actual de alumnos que siguen los estudios de bachillerato en esta ciudad y de los pueblos limítrofes, sería suficiente para una tal mejora de nuestros medios culturales. Dicho contingente se eleva actualmente a (aún no se ha colocado la cifra por estar ultimando los datos, que es deseo sean lo más exacto posibles), alumnos de ambos sexos. Pero es evidente que esta cifra sería incrementada considerablemente con la creación del Instituto local, como ha sucedido en todas partes, por la mayor facilidad dada a los alumnos estudiosos y de un modo especial e importantísimo por la incorporación de nuevos alumnos salidos de la clase obrera hoy privada de este beneficio; por lo que se puede afirmar que el Instituto constituiría un éxito desde el primer curso.
El beneficio alcanzaría a los partidos judiciales limítrofes en los cuales existen colegios incorporados como ocurre en Santo Domingo de la Calzada y 14 kilómetros de esta ciudad, cuyos alumnos engrosarían la matrícula del Instituto y además no tendrían necesidad de recorrer los 46 kilómetros que les separa de la capital para exámenes, etc.. Lo propio puede decirse de los partidos de Nájera y Miranda de Ebro, en cuyo último punto existe también un Colegio dirigido por religiosos.
La posición geográfica de esta ciudad alejada del Instituto Nacional de la capital de la que dista 46 kilómetros ostentando la capitalidad de un partido integrado por 23 pueblos de crecido censo y circundada por importantes partidos judiciales que también carecen de Instituto, es un motivo más de justificación de la necesidad de un centro docente de tal naturaleza, que llenaría ese vacío tanto tiempo sentido en una región, que habría con ello, de ver colmados sus deseos hasta ahora insatisfechos y que sienten el orgullo de haber visto nacer en ella a hombres tan ilustres como don Manuel Bartolomé Cossío.
Esta necesidad universalmente sentida en la región y estos anhelos populares, fueron recogidos recientemente por la Agrupación Defensa Mercantil a la que se agregaron inmediatamente con todo entusiasmo la Casa del Pueblo y todas las agrupaciones y fuerzas vivas de la ciudad y en un razonado escrito formularon ante la excelentísima Corporación municipal tales anhelos y necesidades, al que se asocia, quizá con un conocimiento del problema más profundo, adquirido en sus propias funciones, el Consejo Local de Primera Enseñanza que me honro en presidir.
El excelentísimo Ayuntamiento siempre atentos a los intereses culturales del pueblo, asistido unánimemente por la opinión, elevó con fecha dos de junio a ese Ministerio, instancia en súplica de que se creara en esta ciudad un centro de enseñanza secundario a tono con sus necesidades culturales, absolutamente indispensables en la región, por las múltiples y poderosas razones apuntadas, ofreciendo para ello los locales necesarios, que reúnen todas las condiciones pedagógicas e higiénicas reglamentarias.
Este ambiente de opinión acogido solícitamente por la Superioridad, dio por resultado el que se haya concedido a esta ciudad la creación de un Colegio subvencionado de segunda enseñanza.
No pasa inadvertida para este Consejo, la consideración, muy a tener en cuenta, que la creación de un Colegio subvencionado de Segunda enseñanza abre el camino y da los primeros pasos para llegar a conseguir un Instituto local, suprema aspiración del vecindario, no solo porque el claustro de profesores en su totalidad pertenecen a un cuerpo del Estado con la consiguiente garantía de que la enseñanza se da dentro de los límites y con el espíritu de independencia confesional que le caracteriza, sino también porque el Instituto reduciría al mínimo la aportación económica del Municipio agobiado en la hora presente con múltiples y apremiantes servicios de inexcusable atención que llevan al límite máximo las aportaciones contributivas del vecindario y hacen materialmente imposible al excelentísimo Ayuntamiento atender debidamente a los gastos del Colegio subvencionado, al que habría de destinar además de la partida anual del presupuesto ordinario dedicada a dicho fin y que no bajaría de 50.000 pesetas, otra inicial, para gastos de adaptación del edificio, mobiliario y material científico que se aproximaría a 60.000 pesetas, haciendo un total para el primer año de más de 100.000 pesetas que estimamos muy superior a las fuerzas económicas de nuestro Ayuntamiento y a la capacidad contributiva de este vecindario.
Considera el Consejo un deber poner de relieve esta insuperable e invencible dificultad para la cumplida satisfacción de los deseos de ver creado aquí el centro docente de que tan necesitada está la ciudad, seguro de que V. E. se hará inmediatamente cargo con su ilustrado criterio de la realidad del problema tan interesante para nuestro desenvolvimiento cultural y orientarán sus laudables y por nuestra parte reconocidos esfuerzos, a la creación de un Instituto Local de segunda enseñanza que habría de satisfacer cumplidamente nuestras necesidades sin poner a nueva prueba nuestra buena voluntad para contribuir al fin docente que se persigue.
Los enormes sacrificios realizados por el Ayuntamiento en todos los órdenes de la vida social alejan la posibilidad de toda otra solución distinta a la propuesta. No existe obra de verdadera utilidad pública que no tenga la debida subvención y apoyo.
El paro obrero nacido de la crisis mundial ha exigido y sigue exigiendo la más preferente atención y en parte ha sido aliviado aunque exclusivamente con los propios recursos municipales y las aportaciones particulares del vecindario. Allí donde surge un problema de beneficencia, tiende su mano generosa el Municipio en alivio del necesitado. Y la más elemental consideración hace esperar fundadamente cuando estos hechos sean conocidos de V. E. que ello habrá de influir favorablemente en la resolución que se adopte que en todo caso será la que en justicia proceda.
El prestigio industrial de esta región, la laboriosidad de sus habitantes, son factores de la vida social, de importancia capitalísima. Que también quiere este Consejo poner de relieve para apoyar la súplica del Ayuntamiento asistida del pueblo entero. Y cuando los pueblos en sus justas demandas y nobles aspiraciones se sienten asistidos por un Gobierno en el que tienen depositada toda su confianza no solo se erigen en el más firme sostén del régimen, sino que empujados por ese estímulo alentador que renueva y perfecciona su espiritualidad, se obstinan en ponerse en la vanguardia en la marcha de otros pueblos hacia el engrandecimiento de España.
Por todas las razones apuntadas, el Consejo Local de Primera Enseñanza de mi presidencia, considera elevar a V. E. el presente informe con la respetuosa súplica de que sea creado en esta ciudad un Instituto Local de Segunda Enseñanza, por lo que habrá contraído perpetuas deudas de gratitud con el Gobierno y con V. E. cuya vida deseo se conserve muchos años.- Haro 7 de julio de 1933.- El alcalde presidente del Consejo Local de primera enseñanza.- P. F. Lacuesta.





