Un pregón para dar las gracias: “Haro es mucho Haro”

Carlos Esteban se despidió como párroco de Haro con un pregón dedicado al patrimonio cultural de la ciudad: "Bendita la viga que se rompió y hundió parte del tejado, y nos ha hecho valorar más nuestro patrimonio"
Carlos Esteban dedicó su pregón al patrimonio cultural y artístico de Haro | Foto: Donézar Fotógrafos

Un Teatro Bretón a rebosar despidió ayer como se merece a Carlos Esteban. “Sé que una de las razones por las que me habéis ofrecido este momento es porque sabéis que quiero a Haro”, comenzó el párroco de Haro que dejará de serlo en breve para recalar en Alfaro. “No soy jarrero de nacimiento, de Haro de toda la vida, pero habéis hecho que me sienta en mi casa y me entregue agradecido a tanto cariño como he recibido”.

Esteban (Alesón, 1956) ingresó en el Seminario de Logroño con 12 años y se ordenó sacerdote en 1980. Ha sido párroco en Ábalos y en San Vicente de la Sonsierra. Ayer se despidió a lo grande de Haro, como pregonero de sus fiestas en honor a la Virgen de la Vega. “Gracias por los casi 13 años que me habéis dejado compartir con vosotros”, reconoció emocionado.

“Bendita la viga que se rompió”

El pregón de Esteban fue un recorrido por la ciudad jarrera que “habéis hecho que sienta como mi casa”. Porque para el mantenedor de estas fiestas “Haro es mucho Haro”. “Cuántos asuntos solucionados en Haro”, afirmó y recordó que “casi te reverencian los demás curas cuando les dices que eres el párroco de Haro”.

Contó el mantenedor que la Virgen de la Vega y Haro entraron en su corazón de “manera muy personal” en 1992 mientras preparaba las bodas de oro de sus padres cuando estos le hablaron de su viaje de novios a la ciudad jarrera. Agradeció, además, a la Cofradía de San Felices “el cariño con que siempre me ha tratado” y que le haya hecho “ganar todos los 29 de junio la Batalla del Vino.

Su recorrido por la ciudad jarrera no se olvidó de la Atalaya y se detuvo con cariño en la parroquia de Santo Tomás. “Os hago un ruego: visitadla. Os invito a hacer una visita sosegada acompañados por los guías voluntarios”, pidió antes de recordar que por la parroquia pasan cada año unas 25.000 personas desde que la iglesia cuenta con el servicio gratuito de guías. “Ya son más de 8 años abierta por la atención amable de sus guías voluntarios. Gracias a este hermoso grupo”.

De hecho, quiso recalcar que no hablaba de la parroquia como institución religiosa sino como parte del patrimonio histórico artístico que tiene Haro: “Bendita la viga que se rompió y hundió parte del tejado, y nos ha hecho valorar más nuestro patrimonio”.

El recorrido de Esteban llevó también al público a la plaza San Martín y a la plaza de la Paz de la que recordó el disparo del cohete anunciador de fiestas, el solemne cierre de la procesión del Rosario de Faroles de Cristal, las vueltas tras la Batalla del Vino o el fin de fiesta tras la Jira.

Esteban no se olvidó tampoco en su recorrido de los Riscos de Bilibio donde subrayó el reto que tenemos: “Cuidar el paraje de San Felices”. El que en breve se despedirá como párroco de Haro también tuvo una mención especial para su compañero de fatigas en Haro, Víctor, con el que ha compartido todas las batallas ganadas en los Riscos de Bilibio: “Tengo un recuerdo especial de la tintorería Rosales en la calle Conde de Haro, donde Milagros, la madre de Víctor, aún me dice que se acuerda de aquel curita joven que traía su sotana o su traje y que era tan majo”. Porque, ante todo, se despide de Haro una persona que se ha implicado con la ciudad como si de verdad hubiera nacido en ella. “Gracias por los casi 13 años que me habéis dejado compartir con vosotros”.

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