Hay coincidencias que, en política, conviene mirar dos veces. Nueve meses para unas elecciones municipales y… comiencen a proliferar perfiles “aparentemente” falsos. Mensajes que, en tu totalidad, únicamente atacan y exponen una sensación de descontento ciudadano, o en contra únicamente de unos pocos. Así de repente y mirando el calendario, nos lleva a pensar que puede ser algo organizado, por no decir orquestado, buscando confrontación y crispación, sobre todo a través de descalificaciones.
Y ¿por qué ahora?
Nueve meses antes de unas elecciones municipales estamos ante el momento perfecto para empezar a construir relatos. Se instala una idea, se repite, más tarde se convierte en conversación, y, finalmente, alguien puede presentarla como «lo que piensa la gente».
Es sencillo y peligrosamente eficaz.
Un perfil recién creado cuestiona a un concejal o a un partido. Otro comparte el mensaje. Un tercero añade una acusación. Un cuarto afirma que «todo el mundo lo sabe o todo el mundo lo piensa». En pocas horas, una afirmación sin pruebas puede adquirir apariencia de verdad simplemente porque ha sido repetida muchas veces. La desinformación política no necesita convencer a todo el mundo; le basta con generar suficiente ruido para que la duda sustituya a los hechos.
Respuesta: hay quién está intentando fabricar una realidad política paralela antes incluso de que empiece oficialmente la campaña, sin dar la cara. Por que sí, es más fácil esconderse detrás de un seudónimo o un nombre ficticio, que debatir cara a cara.
Faltan nueve meses para las urnas. Demasiado pronto para votar, pero quizá no demasiado pronto para empezar a manipular.
Precisamente por eso, la aparición de perfiles falsos debería provocar vigilancia.
Porque en democracia no solo importa quién cuenta los votos el día de las elecciones. También importa quién intenta contar la realidad durante los meses anteriores.
Naiara Hernáez Galarreta es la portavoz del PSOE en el Ayuntamiento de Haro





