Líderes en La Rioja Alta

59.708 visitas en Marzo. Certificado por OJD.

Estás leyendo: OPINIÓN: “La lenta decadencia jarrera”

OPINIÓN: “La lenta decadencia jarrera”

La realidad es que mudarse hoy a Haro es, para un joven profesional o una familia con dos dedos de frente, un ejercicio de masoquismo
Plaza de la Paz de Haro | Foto: @joshybauer para Haro Digital

Haro está ahí, quieta, mirándose el ombligo en el mapa, convencida de que su glorioso apellido y el aroma a roble de sus bodegas la salvarán del naufragio que se avecina. Situada en ese punto estratégico, a cuarenta minutos de Logroño y otros tantos de Vitoria, la ciudad jarrera tiene todas las cartas para ganar la partida: geografía, historia y un nombre que suena a dinero y prestigio. Pero las cartas, por muy buenas que sean, no sirven de nada si quien las tiene no se entera o, peor aún, no sabe qué va a lo que está jugando.

El asunto es de “blanco y en botella” que se decía antes en los colegios y, por tanto, insoportable para quienes gestionan el cotarro. Haro se está convirtiendo en un show, una escenografía para turistas de fin de semana, mientras despacha silenciosamente a su gente. Se nos llena la boca con la “España vaciada” y la “calidad de vida”, pero la realidad es que mudarse hoy a Haro es, para un joven profesional o una familia con dos dedos de frente, un ejercicio de masoquismo.

Hablemos de la vivienda, ese derecho constitucional que aquí parece un objeto de lujo o una reliquia arqueológica. El mercado inmobiliario local está insufrible. No hay obra nueva que valga la pena y la oferta existente de segunda mano es impracticable para cualquiera que sepa sumar y restar.

Publicidad
Banner Donezar Fotografos

Si una familia decide dejar Logroño o Vitoria para instalarse aquí, busca una ventaja. Busca metros, busca luz y, sobre todo, busca no dejarse el sueldo en el intento. Pero se encuentra con precios inflados por una Ley de alquiler infame y por el arma de doble filo del piso “turístico”.

Pero el verdadero insulto, la bofetada que termina por espabilar al incauto, es la movilidad. Digámoslo claro: Haro es hoy una isla. Estar a 45 kilómetros de dos motores económicos no es una oportunidad si para llegar a ellos tienes que jugarte la vida y el bolsillo cada mañana en una carretera secundaria o en la autopista, esclavo absoluto del coche privado.

Publicidad

El transporte público en esta bendita tierra es una broma de mal gusto, un servicio testimonial que ignora los horarios de la gente que trabaja de verdad. Sin trenes dignos, sin autobuses que funcionen como un reloj de precisión conectando con los parques tecnológicos de Álava o los despachos de Logroño, Haro no es un nodo; es un callejón sin salida.

“Falta un modelo de ciudad”

Si usted vive en Haro y trabaja en la capital, se enfrenta al “impuesto de la distancia”: cuatrocientos o quinientos euros mensuales quemados en el tubo de escape y horas de vida diaria tiradas que se perderán como lágrimas en la lluvia. Si la vivienda en Haro no compensa con creces ese expolio de tiempo y dinero, el argumento de la “calidad de vida” se convierte en una milonga.

Falta un plan. Falta un modelo de ciudad que deje de mirar a las viñas con complacencia y empiece a mirar a los tejados y a las estaciones con urgencia. Una ciudad que no ofrece techos competitivos ni caminos de ida y vuelta para sus hijos está condenada a ser un parque temático para jubilados extranjeros y despedidas de soltero.

Es triste, pero es lo que hay. O se moviliza suelo y se exige un transporte público de combate, o seguiremos brindando por las glorias pasadas mientras el futuro, ese tren que ya apenas para aquí, pasa de largo camino a cualquier otra parte. Y entonces, cuando solo queden las bodegas y las casas cerradas, nos preguntaremos qué salió mal.
Aunque la respuesta, como siempre, la tengamos delante de las narices, flotando en el fondo de una copa de crianza servida en una ciudad fantasma de domingo a jueves.

Daniel Guardiola

Publicidad
Banner Castro Electromecánica

Colabora con Haro Digital

Ayúdanos a hacer que este proyecto, el proyecto de todos, siga adelante. Con tu aportación es posible.

También te puede interesar...

Publicaciones relacionadas

Comentarios

Comentarios