Votad, votad, malditos

Comenzamos 2017 confirmando una cosa que hace mucho tiempo que se sospechaba: somos profundamente idiotas. Idiotas como pueblo, como individuos y como votantes. Seguramente, ahora mismo estés bastante enfadado (o enfadada) al leer algo así, pero precisamente eso es lo que opina de ti una buena parte de la clase política que nos toca sufrir. No voy a hablar de corruptelas ni escándalos varios de los que llenan todos los telediarios. Voy a hablar de lo que los políticos han tomado como costumbre y (lamentablemente) todos hemos asumido.
Efectivamente, somos idiotas, por mucho que nos duela reconocerlo y, ahora vas a comprobarlo. Si tienes hijos (sobrinas, primos o hijas de amigos) en edad escolar, también tienes asumido que lo de las vacaciones de navidad hace tiempo que se acabó. Lo de tener dos semanas para disfrutar de los regalos y de las luces de navidad se esfumó cuando tenías 12 años, a no ser que tengas la suerte de ser diputado. Eso es: si resulta que los españolitos de a pie te eligen diputado vas a disfrutar de 52 días de vacaciones de Navidad, 18 en semana santa y unos 70 en verano.

Por lo visto, lo peligroso que era la falta de gobierno en 2016 ya se nos ha olvidado en 2017 y todo el mundo merece descansar en fiestas, no sea que el exceso de trabajo del año pasado les pase factura…

Quizás eres de los ilusos que pensaban que después del entretenido 2016 que tuvimos (ya sabes, casi 3 elecciones generales y más de 300 días sin gobierno), los diferentes partidos políticos habían decidido ‘ponerse las pilas’ y recuperar el tiempo perdido. Lamento informarte de que no es así, pero seguro que no te pilla por sorpresa. Lo más grave del caso no es que los populares, socialistas y ‘podemitas’ varios se hayan quedado en casa mientras tú seguías cumpliendo con tus ocho horas de trabajo, si no que nadie (ni votantes, ni sindicatos, ni medios de comunicación) ha dicho nada al respecto. Por lo visto, lo peligroso que era la falta de gobierno en 2016 ya se nos ha olvidado en 2017 y todo el mundo merece descansar en fiestas, no sea que el exceso de trabajo del año pasado les pase factura…

Hablar de por qué nos toman por idiotas y quedarnos solamente en las vacaciones de los políticos, es como hablar del hundimiento del Titanic y centrarnos solo en la composición del hielo del iceberg. Para comprobar las verdaderas motivaciones de quienes dirigen nuestros destinos únicamente hay que fijarse en los temas que han abordado una vez se ha recuperado la gobernabilidad del país. En primer lugar techo de gasto, presupuestos, etcétera… (no sea que peligren los sueldos de los señores y señoras diputadas) y, posteriormente, todos aquellos asuntos que puedan dar votos fáciles y en el corto plazo. Curiosidades de la vida, las dos primeras (y más sonadas) decisiones adoptadas tienen que ver con la subida del salario mínimo interprofesional y con ampliar el permiso de paternidad.

No seré yo quien esté en contra de cualquiera de estas dos medidas, pero hay que reconocer que le dan una nueva dimensión a la palabra ‘populismo’. Solo falta que nos hablen de subir las pensiones a los jubilados (perdón, que esto ya lo hicieron el 30 de diciembre) y ya tendremos la santísima trinidad de cara a conseguir votos. Supongo que las mentes pensantes en la Moncloa vieron muy claro que ‘subirnos la paga’ y darnos un par de semanas más de vacaciones eran la receta ideal para despistarnos del total y absoluto desastre en el que nos están metiendo.

A todo esto, aparece el barómetro del CIS que nos dice que la estabilidad política conseguida con el nuevo gobierno del PP reduce la mala imagen de la política en España. Estupendo, al final va a resultar que hacen bien al tomarnos por idiotas…