Dos congresos muy diferentes

Este mes de febrero que llega ya a su final nos ha dejado los congresos de tres de los cuatro grandes partidos políticos de nuestro país. Ciudadanos, Podemos y PP celebraban sus cónclaves en medio de ambientes bien diferentes. El lado derecho de la política nos dejaba la calma que vivían el partido naranja y la formación del charrán, toda vez que los populares ya rechazan la gaviota. En el lado izquierdo, los de Pablo Iglesias llegaban totalmente enfrentados entre los partidarios de Íñigo Errejón y Pablo Iglesias.

La atención mediática se centró sobre todo en los encuentros del Partido Popular y en el de Podemos. El de los conservadores se llevó a cabo sin salirse en ningún momento del guión establecido. Incluso, se pudo ver y escuchar la vergonzosa comparación que hizo TVE entre el tiempo tormentoso que tuvo Madrid el fin de semana del 11 y 12 de febrero y la tranquilidad que reinaba en la Caja Mágica, el recinto que acogió el congreso del PP.

El resultado de Rajoy no lo tuvieron ni los líderes de los partidos comunistas de los países de Europa del Este en los que reinaba el régimen de partido único

Finalmente Mariano Rajoy salió reelegido con el apoyo del 95,65% de los 2.645 votos válidos emitidos. El resto fueron declarados nulos o estaban en blanco, esto es, nadie votó en contra de Rajoy. Un resultado que prácticamente no tuvieron ni los líderes de los partidos comunistas de los países de Europa del Este en los que reinaba el régimen de partido único.

Imagen del congreso de Podemos en Vistalegre.

Mucho más convulso fue el clima que se vivió en la plaza de toros de Vistalegre donde se decidió si Podemos optaba por una vía más tranquila, apoyada por Errejón, o tiraba por una vía protesta, defendida por Iglesias. Finalmente, los afiliados optaron por la segunda propuesta, lo que ha supuesto la desaparición de Errejón de los principales puestos internos y de la portavocía en el Congreso, algo que parece lógico si no se comparten las principales líneas políticas. Algo también compartido por Errejón.

Dos formas de entender la política que son antagonistas: una en la que se da voz a unas pocas personas mientras que en otra se opta por recoger la opinión de todos los afiliados. Una forma menos democrática que se está rompiendo en algunas provincias y comunidades autónomas donde los populares no han conseguido la directriz nacional: que haya sólo una lista.

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