¡Ay Pablo Iglesias!

La elección de Mariano Rajoy como presidente del gobierno el sábado, 29 de octubre, coincidió con las celebraciones de Halloween, una casualidad del calendario sin más pero es una fecha que podría reflejar la situación que vive el partido que, con su abstención, permitió que Rajoy iniciase su segundo mandato. Desde aquel fatídico sábado, 1 de octubre, el PSOE sigue en caída libre y parece que nadie tiene un paracaídas que permita frenar, al menos un poco, la situación que vive la principal formación política.

Prácticamente todo el mundo apunta a la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, como la principal impulsora de la abstención socialista y del derrocamiento de Pedro Sánchez. En más de una ocasión, se ha ofrecido para ‘coser el partido’ pero cabría preguntarse si para coser el partido, utilizaría las mismas agujas de coser con las que parece que ha hecho vudú al exsecretario general.

pedro_susanaLa imagen de Díaz fuera de Andalucía lleva a los dos extremos: unos la consideran como la pieza clave para recuperar un partido casi muerto y otros la rechazan y la equiparan prácticamente con el Partido Popular como puede ser el caso de los socialistas de Cataluña donde ven a la presidenta andaluza como el ala situada más a la derecha del socialismo.

El tiempo dirá si finalmente la secretaria del PSOE andaluz, la federación más potente del partido, se presenta para llevar las riendas de esta histórica formación política. Todo se decidirá en un congreso al que la comisión gestora parece que le cuesta poner fecha. Si la coincidencia entre Halloween y la elección de Rajoy como presidente del gobierno fue una casualidad, también es casualidad que el portavoz de la comisión gestora socialista sea Mario Jiménez, defensor de las tesis de Susana Díaz.

psoeMientras tanto, Pedro Sánchez va recabando apoyos para volver a presentarse para ser secretario general después de que los barones socialistas terminasen con él, lo mismo que él hizo con Tomás Gómez, el líder del PSOE en Madrid, al que destituyeron de la noche a la mañana y al que, incluso, llegaron a cambiar la cerradura de la puerta de la sede madrileña del partido en Callao.

Y ante todos estos cruces de declaraciones que provoca la democracia, algo que parece que no pasa en el PP, pienso en los militantes socialistas y me los imagino a unos contentos por la decisión de su partido y a otros indignados y preocupados y exclamando: ¡Ay si Pablo Iglesias nos viera!

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