- Más de 400 intervenciones de la Oficina de Intervención y Prevención en Adicciones durante la Jira
- La caldereta, especialidad de ‘Los Iluminados’
El verano y la fiesta concluyeron en Haro. La Jira marca el punto y final a las fiestas en honor a la Virgen de la Vega, pero también el regreso a la rutina en la ciudad jarrera. Por ello, el público lo da todo y se entrega al jolgorio por última vez tras un verano a tope de fiesta. “En Haro tiráis el cohete en junio y no paráis hasta septiembre. Sois la leche”, comentaba un visitante durante estos días.
Y la Jira es el último momento para desfogarse. “Si traes unos pasteles de Visán o unas trufas de Iturbe, te hacen sitio para comer en cualquier peña”, bromea un jarrero mientras le da el último fuego a una inmensa paella en Fuente del Moro. En realidad no te hace falta ‘comprar’ a nadie con el postre para unirte a cualquier familia, grupo de amigos o peña durante la Jira. El buen rollo entre gente de todas las edades impera y explosiona después durante el recorrido por las calles de Haro, antorcha en mano.
Antorchas y canciones
Canciones típicas como ‘La Estanquera’, ‘Los almacenes de Haro’ y alguna más picantona se cantan al unísono hasta la llegada a la calle de la Vega. Allí, cartón a la cabeza y a correr junto a los toros de fuego después de los fuegos artificiales. Grandes y pequeños disfrutan a la vez de una tradición tan arraigada y que pasa de padres a hijos. “Antes corríamos con los toros de fuego hasta la plaza de la Paz. Menudas carreras. Terminábamos con la lengua fuera”, comenta un padre con su hijo pequeño a hombros.
Tras los toros de fuego, el entierro de la cuba en la plaza de la Paz, acto final organizado por las peñas Cachondeo, Los Veteranos, Iturri y El Sarmiento. Fin de fiesta con la verbena a cargo de Disco Móvil Krossko, y a esperar al año que viene.



































































