El Mazo ya disfruta de su nuevo parque infantil cubierto

La alcaldesa Laura Rivado, acompañado por los concejales Ángel Conde y Andrea Gordo, y por la arquitecta Arantza Ozaeta ha visitado las nuevas instalaciones

El nuevo parque infantil de El Mazo ya es una realidad tras un retraso de dos meses. Aunque los más pequeños ya han podido disfrutar de la nueva instalación desde esta mañana, ha sido por la tarde cuando representantes del equipo de Gobierno local han visitado la zona infantil junto a la arquitecta jarrera Arantza Ozaeta, responsable del proyecto.

Laura Rivado, alcaldesa de Haro, ha destacado que se trata de un espacio que en superficie “triplica al anterior” y ha indicado que los anteriores juegos no se han podido reutilizar porque al retirarlos “la mayoría se han roto, salvo un par de ellos que se han trasladado a Iturrimurri”.

Las causas de la demora

En cuanto a la demora de dos meses (estaba previsto que las obras acabaran el 14 de octubre), Arantza Ozaeta, arquitecta del proyecto ha sido la encargada de explicar las causas: “Toda la estructura se fabricaba en taller y durante el mes de agosto ese taller estuvo cerrado por vacaciones, y estaba previsto que los trabajos comenzaran antes de agosto. La segunda demora se debió la meteorología, con lluvias bastantes fuertes, que hizo imposible la colocación del caucho del suelo. Este material no se puede colocar cuando está húmero y teníamos que esperar a que no lloviera y que se secara, por lo que en noviembre fue imposible su colocación”.

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De izquerda a derecha, Andrea Gordo, Laura Rivado, Arantza Ozaeta y Ángel Conde.

Ante las críticas vertidas desde la oposición y por vecinos de la localidad en redes sociales, Rivado ha vuelto a defender un proyecto que en total ha costado cerca de 265.000 euros, que incluye el suministro y colocación de la cubrición, solera, base y zona ajardinada, además de los juevos infantiles, pavimento continuo y el mobiliario urbano. “Barajamos otros parques para cubrir, de hecho éste no fue mi primera opción, pero elegimos éste porque consideramos que era el más frecuentado. Nuestra intención es ir arreglando e ir mejorando todos los parques”, ha explicado Rivado, y ha añadido que el coste de los juegos (unos 50.000 euros) es “similar” a lo invertido en la zona de Iturrimurri. “Las cosas cuestan ese dinero”, ha defendido, al igual que ha hecho con la estructura que cubre el parque y que está realizada “para que no se caiga mañana”.

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Juegos inclusivos y sin género

“Queríamos que no sólo el parque fuera un elemento funcional sino también un elemento singular que ayudara a definir la identidad jovial y múltiple de este barrio”, ha explicado Ozaeta, que ha destacado que “triplicar este espacio era algo que demandaba el barrio”. En cuanto a la cubrición elegida para el parque, la arquitecta ha destacado que esta estructura cuesta como otra cualquiera que se vende de manera “estándar o por catálogo”. Para conseguir ajustar el presupuesto, ya que la instalación es singular y realizada a medida, se proyectó una estructura modular. “Son módulos que se repiten cuatro veces, lo que nos ha permitido ajustar tiempos de producción y costes”, ha indicado la arquitecta.

Se trata de un tenso de estructura con 20 membranas textiles tensadas. Es un sistema ligero, modular y adaptable que combina estructura de acero y tirantes de cable. Así, se trata de cuatro módulos que consisten en una estructura metálica con geometría pentagonal coronada por una cúpula textil con óculo pentagonal, que permite la entrada de luz natural, con apoyos perimetrales para no entorpecer el juego, y una superficie total de 250 metros cuadrados. Las telas usadas son impermeables y tienen diferentes grados de opacidad para que dejen traspasar la luz natural

Según ha explicado Ozaeta, se han elegido colores neutros y juegos con un amplio rango de edad y que han sido realizados con madera de robinia, proveniente de plantaciones responsables y sostenibles, que “define también a la generación que vive en el barrio, comprometida con el medioambiente”. “Son juegos inclusivos, sin género, y adaptados a niños con todo tipo de capacidades, con rutas accesibles 360 grados y una gran diversidad de actividades, con toboganes, montañas de escalada y columpios para todas las edades”, indica Ozaeta.

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“Cada cúpula está orientada a un rango de edad y en el interior hemos representado la bóveda celeste que se percibe desde Haro, toda una impresión digital con las constelaciones que se ven desde aquí y que es otro juego más para descubrir”, ha descrito.

Para finalizar, Rivado ha pedido que “se respete la zona ajardinada que se acaba de plantar y necesita un tiempo de reposo, pero no queríamos demorar más la puesta en marcha del parque para que los más pequeños puedan disfrutar de él estas vacaciones”.

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