“Hace un año, tirado en la cama del hospital tras una operación de 8h a corazón abierto, Aitor nos dijo, si algún día tocamos en el Sonorama, vamos a ir corriendo desde el local de ensayo”. Oslo Ovnies es sinónimo de frescura, energía y transgresión. Tras más de ocho años de recorrido y con dos discos bajo el brazo, la banda riojana afronta este verano uno de los momentos más importantes de su trayectoria: su salto definitivo a muchos de los grandes festivales del país.
Así, el grupo ha anunciado su paso por citas como Bombastic, Resurrection Fest, Cruïlla, Planeta Sound, BBK Herrian, Granada Sound, Bella Marbella o Sonorama Ribera, compartiendo cartel con artistas y bandas como La M.O.D.A., Ultraligera, Siloé, Carlos Ares, Rigoberta Bandini, The Offspring, Limp Bizkit, Kaiser Chiefs, Sanguijuelas del Guadiana o Lori Meyers, entre muchos otros.
Un reto emocional
Pero Oslo Ovnies no se conforman con subirse a los escenarios. Por si no fuera suficiente con convertirse en una de las primeras bandas riojanas en actuar en varios de estos festivales, el grupo ha decidido llevar su historia un paso más allá con un reto tan físico como emocional: correr sin parar los 200 kilómetros que separan su local de ensayo, en Ábalos, de Aranda de Duero, donde este verano actuarán en Sonorama Ribera.
El origen de esta “locura” nace del momento más personal y delicado de la banda. Hace apenas un año, Aitor, batería de Oslo Ovnies y natural de Casalarreina, tuvo que pasar por quirófano para someterse a una compleja operación de corazón destinada a corregir una malformación congénita. Tras ocho horas de intervención, una cicatriz de casi 30 centímetros en el pecho y cerca de dos horas con el corazón detenido, Aitor despertó en la habitación del hospital con una promesa para sus compañeros: si algún día tocaban en Sonorama, irían corriendo.
Como Forrest Gump en la película, no había una razón lógica ni una causa perfectamente calculada. Era una decisión impulsada por la superación personal, las ganas de vivir, de hacer rock y de compartir el camino con sus amigos.
Y, cosas de la vida, apenas dos meses después la banda recibió la noticia: Oslo Ovnies formarían parte del cartel de Sonorama Ribera 2026. La maquinaria se puso en marcha de inmediato. El reto estaba claro: correr a relevos, sin parar, desde Ábalos hasta Aranda de Duero durante casi un día entero.
La banda calcula que completará el recorrido en unas 16-18 horas, atravesando carreteras secundarias, la sierra y la meseta castellana. “Hemos preparado un itinerario para hacerlo con todas las medidas de seguridad, bien hidratados y acompañados en todo momento”, explican. La salida está prevista para la madrugada del 27 de junio, con el objetivo de llegar a Aranda de Duero coincidiendo con la puesta de sol.
“Esto no va solo de correr 200 kilómetros. Va de celebrar que podemos estar aquí, tocar, viajar, compartir canciones y devolver algo a quienes acompañan a personas y familias que atraviesan situaciones muy duras”, señala la banda.
Con este reto, Oslo Ovnies quieren reivindicar también el vínculo entre la música en directo y las historias humanas que existen detrás de cada concierto. La llegada a Aranda de Duero simboliza el cierre de una travesía física y emocional que desembocará, semanas después, en uno de los escenarios más importantes del verano.
La iniciativa podrá seguirse a través de las redes sociales de Oslo Ovnies, donde la banda compartirá la preparación, el recorrido y los momentos clave del reto hasta su llegada a Aranda de Duero.





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