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Enérgico galope de cuerdas en el arranque de la décima Clássica de Casalarreina

El monasterio de la Piedad acogió ayer un lleno confiado para la participación de OBNI, Objeto Barroco No Identificado
Enérgico galope de cuerdas en el arranque de la décima Clássica de Casalarreina | Foto: Jöel López

Dicen de Carlos Gardel que cada día canta mejor. Las partituras barrocas de, entre otros, Vivaldi, suenan como recién escritas. Nada como un barroco a galope tendido, emocionante, vibrante y respetuoso para comenzar la décima edición del festival de música antigua Clássica de Casalarreina.

El monasterio de la Piedad acogió ayer un lleno confiado para la participación de OBNI, Objeto Barroco No Identificado. El proyecto de la joven intérprete Miriam Hontana se puso delante de un público, encabezado en la primera fila por Gonzalo Capellán, nuevo presidente de La Rioja, que se deja llevar por una propuesta “consolidada a nivel nacional”, según dijo en el inicio Rubén Pérez, director de Clássica.

Vivaldi fue el hilo que cosió un repertorio variado que sufrió dos modificaciones debido a un cambio de última hora en la formación. La violinista Sònia Benavent sustituyó a Adrián Linares. Además de una comunicativa y amable Miriam Hontana, completaron el quinteto Ismael Campanero en el violone, Ramiro Morales con el archilaúd e Ignacio Prego frente al clave.

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No sabemos el resultado de la formación prevista, pero la que compareció ayer en el generoso monasterio realizó un recital equilibrado, ágil, emocionante. Durante todo el concierto, y en el paseo de después, el pensamiento era recurrente: “Qué bonito es el barroco”. Es una música que siempre está punto de despegar, esa carrera con el pedal del acelerador a fondo de los aviones con la ruedas separadas escasos centímetros del suelo. Un galope sin concesiones.

Eso es el barroco.

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Las tres piezas de Vivaldi que sonaron en la Piedad fueron las piedras de toque que marcaron el sino del concierto. La primera Trio Sonata, composición barroca para cuerda, bajo y relleno armónico, brilló y fue creciendo como ese galope que culminó en un Giga Allegro vigorizante.

Enérgico galope de cuerdas en el arranque de la décima Clássica de Casalarreina 1
Enérgico galope de cuerdas en el arranque de la décima Clássica de Casalarreina | Foto: Jöel López

Incluso la pieza interpretada por los dos violines, más calmada y sentida, fue un contrapunto necesario en mitad del recital. Con los violines afinados de manera distinta para esa pieza, sonaron empastados y elevados.

Y la última pieza, un breve concierto interpretado por el archilaúd, precioso nombre e instrumento, y el violone, otro tanto, demostró que el barroco es una música de todas las edades. En ella está la juventud a borbotones, la vejez más grave o la madurez más calmada.

A través de este hilván tan barroco, se tejieron momentos destacables como el final de otra Trio Sonata de Pachelbel, la poderosa línea de bajo de la pieza de Biber o el solo de clave a partir de una partitura de Froberberg. El clave, un instrumento y un sonido que siempre parece estar destinado a ser el telón de fondo de las películas de época, brilló aquí con su sonido acolchado y elegante.

El cosido final de la velada lo remataron, en el principio y en el final, tres chaconas. Piezas inspiradas en melodías populares, que ensalzan la celebración sencilla. Matteis, Merula y Falconieri, en un bis tras la triple ovación merecida, fueron los autores de unas piezas que hicieron inevitable pensar que ese sería un repertorio que le hubiera gustado a Federico García Lorca. El poeta granadino fue mencionado por el alcalde de Casalarreina, Félix Caperos, en su intervención inicial al recitar aquel ‘Verde que te quiero verde’. Quiso invitarle al concierto en el día en que se cumplían 87 años de su asesinato recién comenzada la Guerra Civil española en 1936.

José Luis Pastor o caminar por la cuerda pulsada

Con el festival ya en marcha, José Luis Pastor ofrecerá esta tarde, su Vade Mecum de la cuerda pulsada. El especialista y estudioso andaluz repasa casi mil años de vida de la guitarra. En el recital de hoy, La Piedad recogerá el eco de ocho instrumentos diferentes, algunos réplicas actuales y otras piezas originales, que evocarán sonidos de la Edad Media o del siglo XIX.

En este caso, el repertorio, que va desde las cantigas de Alfonso X el Sabio hasta piezas de Gaspar Sanz o Giulani, comparte protagonismo con la vihuela, la cítola o la guitarra romántica. José Luis Pastor, a través de su estudio y su talento, será el responsable de recorrer un camino coherente y emocionante para llegar a buen puerto.

Pastor presenta, así, su último disco. Vade Mecum incorpora a la ecuación del instrumento y su partitura, el hecho de haber grabado las distintas piezas en La Gruta de las Maravillas de Aracena.

Considerado uno de los mayores especialistas y pionero en la Cuerda Pulsada Medieval, José Luis Pastor es profesor superior de Guitarra Clásica por el Conservatorio Superior de Música “Manuel Castillo”, de Sevilla. Actualmente realiza una intensa labor de investigación sobre los instrumentos medievales de cuerda pulsada, de los que posee una colección de 6 ejemplares.

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