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“Todo puede cambiar en un solo día, no podemos cantar victoria”

Sin contagios entre sus 83 residentes, el Hogar Madre de Dios sigue "expectante y en alerta" la evolución de la pandemia del coronavirus

Medio centenar de profesionales trabajan en equipo en el Hogar Madre de Dios, más si cabe tras la eclosión de la pandemia por coronavirus en todo el país. Por ahora el centro sociosanitario está sin contagios entre suss 83 residentes. Su directora, Patricia Revuelta, destaca que su equipo mantiene “una enorme implicación” en un esfuerzo de máxima exigencia e intensidad.

Es, a día de hoy, uno de los 13 centros asistenciales de La Rioja donde no se ha registrado ningún caso positivo, pero esto no supone para ellos ningún éxito, sino un estímulo. “No podemos cantar victoria, todo puede cambiar en un solo día”, remarca Revuelta, confirmando también que el personal se mantiene “expectante y en estado de máxima alerta”.

Sin tiempo para la relajación

No hay tiempo para la relajación y el nivel de protección seguirá aplicándose más tarde y se ampliará al otoño, “a la espera de saber si se registra entonces una segunda ola”. “No podemos permitirnos ese lujo”, señala la directora del centro sociosanitario. “Está en juego la salud de nuestros residentes y para todos los compañeros de la plantilla eso es lo más importante. Es la razón por la que estamos poniendo todo de nuestra parte”, destaca.

Cada jornada enfrentan sus trabajadoras el mismo reto: mantener intacto ese espacio de bienestar que han convertido más de 80 mayores de la ciudad y de la comarca de Haro en este particular oasis. Desde que comenzó la pandemia no tienen contacto físico con el exterior y tampoco con ninguno de sus familiares y allegados, y todo lo que ello significa.

Al final esto es lo más complicado de todo. Lo reconocen desde el Hogar. Para aliviar esta situación, gracias a la tecnología de tabletas y móviles se establecen videollamadas y con esto “ya no están tan tristes, aunque echan de menos poder ver y abrazar a su gente”. Esto se compensa, de alguna manera, con “todo el cariño posible” de parte del personal.

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Mientras todo esto sucede, nade se aparta de la primera lína “porque no podemos descentrarnos”. En el mismo momento en el que la epidemia golpeó la ciudad y se impuso el cierre de los centros sociosanitarios, el Hogar Madre de Dios blindó sus instalaciones de “forma estricta”. “Se han cumplido las órdenes de la Consejería de Salud desde el primer momento, porque entendíamos que era vital hacerlo. Se ha protegido a la plantilla con pantallas, mascarillas y equipos de protección, y no se ha dejado entrar a nadie del exterior, a pesar de lo duro que ha podido resultar para los familiares. Sólo acceden los trabajadores”, explica Revuelta, que hace hincapié en que no se puede bajar la guardia.

Y es que “no podemos cantar victoria aún”, vuelve a recalcar Revuelta, después de haber superado junto a sus compañeros “momentos muy difíciles en los que hemos pasado mal al enterarnos de todo lo que pasaba en el exterior. Hemos tenido pesadillas, nos asustábamos cada vez que alguien tosía”, recuerda la directora del centro. Pero también hay momentos en los que hay que mirar hacia adelante y hacerse fuertes. “En ocasiones nos decimos que podemos estar orgullosos de nosotros mismos y nos aplaudimos para seguir luchando y mantener el espíritu de equipo”, una de las claves, como destaca.

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