“La primera vez que me puse a escribir fue en el Bar El Sol”. Arropado por una treintena de amigos, José Francisco Alonso (Bilbao, 1968) presentó este lunes en el Restaurante Nublo su nueva novela, ‘Milhojas de jamón’, que cuenta un nuevo caso de su profesor-detective Loizaga, tras el éxito de ‘Pisto a la bilbaína’. Alonso es profesor de Filosofía en un instituto en Valladolid y lleva desde los 8 años veraneando en Haro, “desde que empezó Villa Begoña, cuando mis padres compraron allí un apartamento”.
En este nuevo caso, el profesor Loizaga tendrá que descubrir quien está detrás del asesinato a tiros de un hombre, cuyo cadáver es hallado en un contenedor cercano a la Torre Iberdrola en Bilbao. Alonso se considera un “partidario” de la novela policíaca “cercana, sin violencia expresiva y de contenido social”, que utiliza la gastronomía y el humor como armas narrativas. Antes del acto de presentación en el que Alonso estuvo acompañado por la profesora Teresa Pérez Arnáez, HARO DIGITAL conversó con el autor.
¿Cómo surge la idea de un profesor-detective?
Fue por encontrar algo distinto en el género, que no sea un policía, que no sea un detective privado, que sea, en definitiva, una persona que tenga curiosidad por descubrir cosas y que no esté en ese ámbito de lo ya visto. Como soy profesor, pues se me ocurrió que mi protagonista también lo fuera.

¿Qué influencias tienen las novelas del profesor Loizaga?
Novela negra, cine negro… Es una literatura con bastante humor, con un poco de ironía, con muchas referencias al cine de Billy Wilder, al cine negro de época y a la literatura en general, porque siempre me ha gustado leer y he leído de todo.
¿Qué nos vamos a encontrar en ‘Milhojas de jamón’?
Ironía, algo de reflexión, entretenimiento… Es una novela que se lee fácil, que es divertida o, al menos, pretende serlo. Una historia de género, pero el protagonista no es un personaje desagradable ni pesimista y no hay mucha sangre. Hay muertos porque es una novela negra, policíaca, pero no hay mucho regodeo sobre la sangre.

“Haro es parte de mi vida”
¿Qué recuerdos tienes de Haro? ¿Qué imágenes recuerdas? ¿Qué lugares son especiales para ti?
Han sido muchos veranos, desde los 8 años, y ahora tengo recién cumplidos los 55. Desde entonces, todos los años éste ha sido el lugar de mis veraneos. Son infinitos recuerdos. Para mí Haro es parte de mi vida. Recuerdo las conversaciones con los amigos, ese día que hace muchísimo calor, la noche, comer, cenar, los bares… Recuerdo con mucho cariño Fuente del Moro desde pequeñito. Salir allí era como salir al campo.
¿Para cuándo un caso del profesor Loizaga en Haro?
Esa novela la tengo prometida, pero como para mí es tan importante, las historias personales las voy a escribir un poquito más adelante, pero sí, sí, la voy a escribir y será una historia que girará sobre la amistad, el vino…
¿Qué hay de ti y de tu biografía en el profesor Loizaga?
Hay muchísimas cosas. Es una especie de álter ego, un personaje que yo quisiera ser, es el que dice lo que yo no digo y hace lo que yo no hago. Es alguien a quien quiero mucho y a través del que me expreso.
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