Es, sin duda, la mejor prueba de maratón de España y una de las mejores del mundo. El Maratón de Valencia reunirá el próximo domingo 5 de diciembre a miles de aficionados al atletismo y también de la élite nacional e internacional de esta modalidad.
Entre los 16.000 atletas populares que volverán a ponerse el dorsal en Valencia hay siete jarreros que intentarán darlo todo para finalizar una prueba más que exigente. No irán formando un equipo, ya que cada uno de ellos correrá con diferentes objetivos en la cabeza, pero como si así fuera.
“Aprender y disfrutar”
La pasada semana, Ismael Merino, Jesús Sáez, Luis de la Fuente, Gonzalo de la Fuente, Carlos Santamaría, Agustín Olmos y Luis Nogueira, se reunieron en el estadio municipal de El Mazo, donde muchos de ellos han entrenado estas últimas jornadas y ultimar así su preparación de cara a la cita del domingo, para intercambiar impresiones y darse ánimos.
Ante el reto de Valencia, los seis viajan con objetivos bien distintos. Para Carlos Santamaría, Agustín Olmos e Ismael Merino será su primera experiencia en un maratón y van con el deseo de “disfrutar, aprender, sufrir lo menos posible” y conseguir acabar una carrera “muy exigente”. Por su parte, Gonzalo de la Fuente correrá su segundo maratón. En principio iba a viajar con un objetivo claro, pero una lesión de última hora le obliga a “disfrutar” de la carrera sin obsesionarse con tiempos.
El más veterano del grupo es Jesús Sáez, un atleta popular que ya sabe lo que es correr los seis grandes maratones del mundo. En 2019, Sáez se colgó en Tokio la medalla de los ‘6 Majors’ y viaja a Valencia con el desafío de intentar bajar de las tres horas y 25 minutos. Otro que va con un objetivo en mente es Luis Nogueira, que volverá a intentar bajar de las tres horas, algo que ya ha pretendido en otras cinco ocasiones sin conseguirlo.
El último es Luis de la Fuente. El exfutbolista, metido a fondo en el atletismo popular y duatlón, entre otras modalidades, correrá su décimo maratón con la misión de firmar su mejor marca, que sería bajar de las dos horas y 50 minutos.
En definitiva, objetivos dispares dentro de un grupo en el que el principal deseo es acabar una carrera mítica, disfrutar del ambiente y de la ciudad.





