Líderes en La Rioja Alta

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Puelles: «Siempre hacen falta voluntarios, para un programa o para otro»

El presidente de la asamblea local de Cruz Roja en Haro asumió el reto de recolocar a la ONG en el mejor espacio de la ciudad. Reivindica la entrega de sus voluntarios y recuerda que sus puertas están abiertas a la integración de nuevos componentes

Julio Puelles accedió a la dirección de la asamblea local de Cruz Roja en junio de 2015. Fue hace ahora siete años, asumiendo el reto de recolocar a la asamblea de Haro en el mejor espacio de la localidad, después de haberse visto zarandeada entre la sede del antiguo hospital de Siervas de Jesús y el viejo Silo del Senpa, donde se instaló en 2004 para trasladar parte de sus actividades a la Calle de la Vega en 2017, acercándolas a la población, y estrenar nuevas dependencias en El Mazo allá en septiembre de 2019, después de habilitar la lonja de 231 metros cuadrados que le cedió el Gobierno de La Rioja.

A punto de afrontar el último año de su mandato, el presidente de la ONG en la ciudad jarrera da un nuevo impulso al esfuerzo de la institución y resume lo sucedido hace apenas unos días en la jornada de puertas abiertas convocada para recordar el papel que desempeña en la comarca, reivindicar la entrega de sus voluntarios y recordar que sus puertas están abiertas a la integración de nuevos componentes.

La convocatoria del pasado fin de semana reivindica la labor que desempeña la asamblea de Cruz Roja en toda la comarca y a la vez supongo que sirve para reclamar más implicación de los ciudadanos.

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La idea con la que se concibió esta jornada de puertas abiertas es la de sacar los programas que desarrollamos a la calle para que la gente vea lo que se está realizando, tanto desde la asamblea local como desde la asamblea autonómica. Y para ello se trajo material de emergencias para concienciar a la gente sobre lo que se está llevando a cabo y lo que se puede hacer con ayuda de todos.

No sé hasta qué punto echa de menos la incorporación de nuevos miembros al grupo de voluntarios.

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Siempre faltan. Un voluntario, lo define esa misma palabra, está a disposición de la asamblea cuando puede. Y, en muchas ocasiones, cuando se necesita su respaldo, puede que haya muchos que no estén disponibles en ese momento. Por eso, cuanta más gente tienes de aquí o de allá, más actividades puedes realizar. Siempre hacen falta voluntarios, insisto. Para un programa o para otro. Lo que pasa es que la mayoría de la gente tiende a encasillar a Cruz Roja en la gestión de la asistencia en ambulancia y eso está cada vez más cubierto desde la Consejería de Salud. Ahora estamos más centrados en programas sociales, y, aunque pueda que se nos vea menos, existen muchas más opciones como las de colaborar en la administración de la entidad, ayudando en la captación de fondos, generando nuevos socios, echando una mano con las tareas de los niños, jugando con ellos simplemente, o acompañando a un abuelo. Incluso participando en el nuevo programa que empezamos este año con la Comunidad y que consiste en la asistencia a personas con problemas cognitivos.

«Ha habido una evolución constante a lo largo de los últimos años, espectacular»

Los cambios a los que ha asistido desde su entrada como voluntario en la entidad son sorprendentes.

Sí. Ha habido una evolución constante a lo largo de los últimos años, espectacular. El segmento de emergencia está cubierto, y de forma continua, por el Gobierno de La Rioja. Ahora la trabajadora social está trabajando en el programa de alimentos, el coordinador de Juventud en un programa de ayuda a niños en riesgo de exclusión social y el resto con los abuelos en los planes cognitivos. Todo se está enfocando a la problemática social, aunque seguimos echando una mano al servicio SOS Rioja 112. De suyo, en todos los incendios que hubo en la Rioja Alta semanas atrás, siempre hubo una dotación de Cruz Roja con carácter preventivo. Y hay gente voluntaria que puede hacerlo, aunque el problema en este caso es de titulación, porque se exige una preparación específica para montarse en una ambulancia.

¿Cuántas personas participan de este proyecto, en las diferentes áreas de la asamblea local de Cruz Roja?

En este momento hay tres personas contratadas: la trabajadora social, la responsable de administración a tiempo parcial y la técnico de Juventud. Luego hay una media de entre 20 y 25 voluntarios que colaboran de forma efectiva en las actividades que se programan, aunque en cartera siempre hay muchos más que no siempre pueden participar por una u otra causa.

¿Es un número elevado o aún insuficiente?

Es, sin duda, un buen número. Pero la técnico de Juventud siempre me está diciendo que no tiene voluntarios para poder desarrollar otras actividades. Ahora mismo estoy en la oficina le estoy oyendo pedir más asistencia porque le apoya una voluntaria y está con un grupo de catorce críos. Seguramente sería mejor que contase con dos voluntarios. Hay veces que tienes más, otras menos…

Desde su experiencia en Cruz Roja, ¿hasta qué punto considera que la sociedad se implica en la labor de la ONG?

Su implicación es buena. Pero cuesta mucho concienciarla de que puede ayudar mucho más a los otros. Tal vez porque últimamente nos miramos a nosotros mismos y es necesario mirar no sólo por nosotros. Es muy duro decirlo. Yo, particularmente, llevo aquí media vida y lo único que saco son beneficios y satisfacciones personales. Implicación de la sociedad hay, aunque el estrés de la vida moderna nos impide sacar tiempo para hacer otras cosas.

El impacto de la jornada de puertas abierta no pudo resultar más prometedora.

Lo del otro día fue espectacular. Me imaginaba que la gente acudiría porque el material que se exhibe y explica las actuaciones ue se llevan a cabo desde Cruz Roja son atractivas. Cambiamos de ubicación, elegimos una zona de paso y hubo mayor afluencia de gente. Muchos de paso, que no se paraban; otros estuvieron en la muestra. Sobre todo niños que jugaron con el programa Redox del Gobierno de La Rioja para la prevención del consumo de alcohol y el ‘pinta no pinta caras’, haciendo chapas o subiéndose a las zodiac, de intervenciones acuáticas, que les llamaban la atención. Estoy muy contento. Se han sacado las cosas a la calle y de esa manera la gente lo que se hace. Ahora está en sus manos si quiere o no quiere ayudar, si se integra o no en ese mismo esfuerzo.

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