La situación viene de lejos. En marzo de 2022, los taxistas de Haro ya presentaron un escrito ante la Dirección General de Transportes del Gobierno de La Rioja denunciando una situación que consideraban insostenible. Su texto refleja años de “disconformidad a la negociación o acuerdo” por la prestación conjunta de servicios con otras localidades de La Rioja Alta, pero sobre todo expresa inquietudes más profundas sobre la competencia irregular y falta de control reglamentario.
Según los taxistas, “hay vehículos que los ves con la matrícula azul de VT y luego la buscas en Transportes y no aparece por ningún lado, o matrículas de VTC que no pertenecen al vehículo en cuestión”. Incluso dicen haber visto furgonetas descargando a turistas con matrículas que no coinciden con los registros oficiales. Esta situación de intrusismo ha llevado al gremio a denunciar ante Policía Local, Guardia Civil, Ayuntamiento y Gobierno regional el empleo de vehículos que, a su juicio, operan sin autorización para servicios urbanos y sin cumplir las obligaciones fiscales y de seguridad que sí cumplen los taxistas tradicionales. “A pesar de nuestras reiteradas quejas, incluso mostrando varios vídeos demostrando estas prácticas ilegales, no se ha realizado ningún acto para impedirlo, lo que en nuestra opinión nos deja totalmente desprotegidos o abandonados”, denuncian.
Los profesionales recuerdan que en La Rioja Alta hay aproximadamente una veintena de taxistas trabajando con todos sus papeles en regla, pagando impuestos y cumpliendo requisitos, mientras, afirman, estos otros servicios funcionan “como taxis cuando en realidad no lo son”. En verano, denuncian, es común ver “tres o cuatro furgonetas realizando servicios de taxi” sin matrícula, sin retorno a su base o sin autorizaciones correspondientes.
Ante esta situación, los taxistas reclaman una evaluación de la problemática “con el fin de llegar a la mejor solución y evitar posibles problemas futuros”. Algunos incluso advierte que, si la situación no cambia, podrían verse forzados a vender sus licencias ante una competencia que describen como desleal e irregular. “Es todo un cúmulo de cosas. Al final igual nos merece más la pena vender nuestra licencia y ponernos a trabajar para nosotros, ya que visto lo visto, parece que te pasa nada si trabajas ilegalmente”, señala uno de los taxistas consultados por HARO DIGITAL.
El hartazgo de de los taxistas no es una situación única de Haro. En muchas ciudades españolas se han vivido conflictos similares, aunque con matices y escalas diferentes, en contra de empresas de VTC y en contra, claro está, de estos taxistas pirata que campan a sus anchas sin ningún miramiento.
Casos por toda España
En A Coruña, el sector del taxi ha denunciado que varias VTC circulan “de forma irregular en el ámbito urbano”, recogiendo clientes sin respetar las normas que regulan esta actividad. Los taxistas locales han reclamado la creación de una mesa de trabajo para regular la circulación de los VTC, ante un incremento de vehículos que, según ellos, operan fuera de la legalidad vigente. El presidente de Radiotaxi A Coruña señaló que “cada día vemos más VTC trabajando de manera irregular”, y exigió a las administraciones acciones que vayan más allá de sanciones administrativas que consideran insuficientes para frenar el fenómeno.
En la provincia de Málaga, las asociaciones de taxis han denunciado que la presencia de VTC ha provocado “una pérdida de hasta el 30% de sus ingresos”. Allí los taxistas afirman que los servicios de VTC “recogen clientes a mano alzada cuando no pueden hacerlo”, y que la falta de un régimen sancionador claro ha permitido que estas prácticas continúen con normalidad pese a existir normas que deberían impedirlas.
Más cerca, en Vitoria, el buzón ciudadano del Ayuntamiento de la ciudad recogía una queja donde se afirmaba que hay conductores haciendo servicios sin pagar impuestos ni tener licencia. Y es que además de las tensiones típicas con VTC legales, también existen percepciones o denuncias públicas contra personas que ofrecen transporte sin cumplir requisitos legales.
En la Comunidad Valenciana, la Policía Local precintó varios vehículos por operar como “taxi pirata” sin autorización, denunciando que estos coches particulares llevaban pasajeros sin tener licencia ni seguro adecuada, lo que representa competencia desleal para el sector del taxi profesional. Y en Málaga, medios han contado que el número de conductores no autorizados o servicios no regulados han aumentado en zonas como el aeropuerto.
Por todo ello, los taxistas de Haro, y de otras muchas ciudades, piden regulación clara, cumplimiento normativo efectivo y mecanismos de control que distingan entre servicios legales e irregulares. Denuncia que, mientras ellos cumplen obligaciones fiscales, formación y seguros, otros operadores aprovechan lagunas o falta de vigilancia, generando “competencia desleal”.
En Haro advierten incluso sobre riesgos para los usuarios: “A estas bodegas y hoteles ya les hemos dicho también lo que podría pasarles si de repente a esos clientes les sucede algo en un vehículo que no está legalizado”. Este argumento pone sobre la mesa no solo el aspecto económico, sino también la seguridad del transporte de pasajeros.





