El lunes 3 de enero de 1938 el alcalde Teodoro Tejada, mediante una moción sobre obras, anunciaría: “La desaparición del viejo, feo y pequeño kiosco de música de la Vega, que será sustituido por otro más capaz y moderno dotado de evacuatorios subterráneos, bar y almacén, según proyecto que tenía encargado al Arquitecto municipal José Luis López de Uralde, que le sería entregado en breve”.
Esbozo que recibiría la Corporación, para su estudio, el lunes 7 de febrero, exponiendo la Presidencia, que: “Con arreglo al plano la nueva construcción será sencilla, bajo la base de hormigón armado, dentro, naturalmente de las líneas generales de la moderna arquitectura y en consonancia al lugar de su emplazamiento”.
Presupuesto superior a las 25.000 pesetas de la época
“Tendría, en caso de aprobación, la cubierta o tornavoz en forma de voladizo, proyectándose instalar, en la planta baja, los servicios sanitarios completos para señoras y caballeros; aprovechando la parte central para el establecimiento de un bar y habilitando la posterior para almacén o depósito de sillas”.
“El presupuesto sería estimado en 25.218,73 pesetas y el Arquitecto estimaba que los trabajos fuesen realizados por administración, en lugar de subasta, procedimiento con el que podría lograrse una economía del 30%, o tal vez mayor, al disponer el Ayuntamiento condiciones ventajosísimas de mano de obra”.
Estas ventajosísimas condiciones de la mano de obra se referían a los presos de guerra, que serían los encargados, sobre todo los recluidos en Miranda de Ebro, de realizar el trabajo.

Para finales del mes de agosto de 1938 las obras del nuevo kiosco ya dejaban apreciar la esbeltez de su línea y su original construcción, estando a falta de pequeños detalles para su acabado. La parte posterior estaba complementada por una pérgola que embellecía el conjunto, todo ello enmarcado con unos caprichosos jardincillos simétricos y bien cuidados, además de contar con una instalación eléctrica moderna y abundante.

Proyecto de la obra
Aunque el proyecto de la obra era debido al señor López de Uralde y había sido dirigida por el Maestro aparejador interino Maximiliano Díaz, hay que comentar el entusiasmo del ebanista logroñés Aurelio Lizaranzu que sería el verdadero propulsor de los trabajos, debiéndose a su iniciativa, conocimientos y a su arte muchas de las innovaciones introducidas.

El jueves 8 de septiembre de 1938, festividad de Nuestra Señora la Virgen de la Vega, finalizada la misa en la Basílica y siendo las 12:30 horas, las autoridades se dirigieron a los jardines para proceder a la inauguración del nuevo pabellón de música, que sería bendecido por el Párroco Florentino Rodríguez Escolar. Finalizado el acto la Banda interpretaría el himno Nacional, que sería escuchado respetuosamente, brazo en alto, por el numeroso público que presenciaría la ceremonia.
Acto seguido la Banda de música, dirigida por el Músico Mayor Miguel de la Fuente, interpretaría:
Primera parte
El soldado de chocolate: Strauss
Dos danzas asturianas: Orbón
Segunda parte
La leyenda del beso (Intermedio): Soutullo y Vert
La del manojo de rosas (Selección): Sorozabal
Pero la actuación no llegaría a su término ya que hubo de suspenderse a causa de la lluvia, circunstancia que determinaría que el primer concierto completo que se escucharía en el nuevo kiosco fuese el celebrado el domingo 11 de septiembre, interpretándose:
Primera parte
Laucien (Pasodoble): Sanz
Negra sombra (Balada):Montes
Segunda parte
Dos danzas asturianas: Orbón
La del manojo de rosas (Selección): Sorozabal


Placa adosada a la entrada de “El Barquito” que refleja el año erróneo de su inauguración y señoritas bajo la inscripción de la fecha real, hoy eliminada | Fotos: archivo Fernando de la Fuente
Curiosamente, adosada junto a la puerta de entrada a “El barquito”, nombre con el que los harenses bautizarían al bar establecido en el kiosco, figura, desde hace varios años, una placa que refleja un error en la fecha de inauguración, no pudiendo precisar a quien se debe, pero mostrando un desatino más que sobre la historia de nuestra ciudad son divulgados. Por lo que es conveniente que el Excmo. Ayuntamiento se preocupe por su retirada, o rectifique, para que nativos y visitantes no caigan en el confusionismo.





