Beatriz Belmonte ha recibido esta tarde una emotiva despedida por una pequeña parte de las más de 850 socias del Círculo Católico, entidad en la que lleva como presidenta desde hace una década. María Ezequiela del Río toma a partir de ahora su relevo. Belmonte llevaba muchos años en la junta directiva y también como vicepresidenta. En su despedida, ha agradecido el apoyo que siempre le ha mostrado toda la junta. Por parte de las socias ha recibido como obsequios un ramo de flores y un marco como recuerdo de su labor al frente de la asociación.
Tras el sencillo acto de despedida, las socias que no han querido perderse la cita han podido disfrutar de una merienda y un vino en la sede del Círculo Católico, entidad que comenzó a funcionar oficialmente en los años 40 y que estuvo en sus inicios formado en su mayoría por hombres. No fue hasta los años 80 cuando comenzaron a ocupar las mujeres puestos en la junta directiva. Un poco antes nacería la Asociación Mujeres de la Vega, entonces Asociación de Amas de Casa, y en 2001 cambió su nombre al actual.
Mismas socias y actividades diferenciadas
Al no tener sede y sí el Círculo Católico, gracias a una cesión de uso de primero un local en el edificio del actual conservatorio, se decidió que las socias de las Mujeres de la Vega también se hicieran del Círculo Católico, condición que sigue siendo indispensable para poder hacer uso de las instalaciones actuales en la calle Arsenio Marcelino Salazar. Eso sí, cada asociación tiene su propia junta directiva y sus actividades diferenciadas como pintura en seda, pintura al óleo, ajedrez y encaje de bolillos. Como curiosidad aún continúan en activo ocho socios hombres a los que no se les pasa recibo alguno y que suelen acudir los jueves a la biblioteca de la sede a leer la prensa, aunque ya muy de vez en cuando.

Como explica Belmonte, la ya expresidenta de la entidad, la asociación pasó por varias sedes en los primeros años de contar ya con mayor presencia femenina. Fue entonces cuando se consiguió la sede actual, que pertenece al Círculo Católico, que está escriturada y que mientras haya una sola socia de la entidad, nadie se la podrá quitar. De ahí que todas las socias de las Mujeres de la Vega sean a su vez del Círculo Católico, un asociación que pasado también por la calle de la Vega, Santo Tomás, el Banco de España y por el edificio del conservatorio.






