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El fraile ful

El fraile comenzaría visitando la relojería de Domingo Santamaría, adquiriendo 18 relojes que indicaría que se llevasen, como el resto de compras que realizaría, a la citada residencia

El 21 de octubre de 1908 un individuo vestido con el hábito de fraile, haciéndose pasar por uno de los del convento de Valvanera, se presentaría ante las Siervas de Jesús informándoles que iba a realizar unas compras que los comerciantes llevarían a la residencia de éstas ubicada en El Pardo. Artículos que posteriormente él recogería y que serían pagados por el abad de Valvanera, que ese mismo día llegaría a Haro.

El fraile comenzaría visitando la relojería de Domingo Santamaría, adquiriendo 18 relojes que indicaría que se llevasen, como el resto de compras que realizaría, a la citada residencia.

Posteriormente se presentaría en el comercio de tejidos de Mariano Enciso, en el que encargaría dos pellizas. Seguiría por el de Miguel Fernández, comprando dos tapabocas, cuatro bufandas y tres boinas.

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Y terminaría en la zapatería de Bernardino López, adquiriendo dos pares de botas color avellana, otros dos negros, dos de paño, otro par para señora, también de color avellana, y dos pares de botas para niños.

Al retrasarse el abad de Valvanera, tapadera del fraile, en el pago, los comerciantes se presentarían en Siervas de Jesús para que se hiciesen efectivas sus facturas, pero nada encontrarían, ya que el fraile había retirado la mercancía y el abad, como era lógico, no había hecho acto de presencia, por lo que sospechando el engaño denunciarían los hechos a la Guardia civil.

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Pero uno de los timados, el zapatero, sospechando que el disfrazado iría a tomar el tren a Briones, para esta localidad partiría acompañado de una hija.

Pillado en la estación de tren de Briones

Y así fue. Nada más llegar a la estación brionera la niña, al observar a las personas que tomaban el tren identificaría al autor de la fechoría, siendo detenido por la Guardia civil que le encontraría los efectos sustraídos, siendo uno de ellos la pelliza que llevaba puesta, que aún conservaba la etiqueta del comercio, dos fardos que contenían el resto de los efectos robados, un talón correspondiente a un bulto de ropa blanca que había facturado en Miranda con destino a Castejón, 24,15 pesetas en distintas monedas de plata, un libro de rezos, un sombrero de teja, un solideo y restos del hábito que había utilizado. El fraile había sacado billete de tercera clase con destino a Castejón.

El mozo, que haría gala de un gran desparpajo mientras era trasladado a Haro para ingresar en la cárcel, confesaría que el hábito lo había confeccionado él, dando muestras de conocer muy bien el convento de Valvanera, tanto por fuera como por dentro, lo que le serviría para infundir la confianza a los comerciantes timados.

Asimismo diría llamarse Luis Blanco Expósito, tener 28 años y ser natural de Salamanca, en cuya Casa de caridad se había criado. En Francia, donde diría que había estado cuatro años, trabajaría en una fábrica de tejidos. A nuestra Ciudad llegaría el día anterior a los hechos, visitando en primer lugar la Basílica de la Vega, donde le preguntarían si iba a celebrar, contestando que no, marchando a la residencia de las Siervas de Jesús, donde, ganándose la confianza de las monjas, mandaría enviar los objetos timados.

Después de recogerlos emprendería la marcha hacia Briones, logrando que una mujer le llevase parte de la mercancía hasta la caseta de consumos de Los Corrales, gratificándola con una peseta, y desde allí, desviándose del camino y por la vía llegaría a Briones.

Parece ser que no tenía cómplices y que la estafa la había hecho porque carecía de ropa, por lo que de algún modo se las había de valer para proveerse de ella.

Al ser conducido del Juzgado a la cárcel, un gran gentío se agolparía en las calles de tránsito.

Llegado el día del juicio, el 2 de septiembre de 1910, el fiscal solicitaría por dos delitos de estafa, con la agravante de reincidencia, cuatro años, dos meses y un día de cárcel, por cada uno. Y por el uso de nombre supuesto, ya que el real era Juan Moreno Navarro, y vestir indebidamente el hábito, un año y un día respectivamente.

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