Que el cruce con el Club Atlético Osasuna ha caído como un regalo caído del cielo en el seno del vestuario del Haro Deportivo lo confirma Fermín Sobrón. Con Javi Duro, el otro gran protagonista de la eliminatoria con el Llagostera, porque el meta se encargó de desbaratar con una intervención providencial la ocasión más clara de los locales.
En principio, sostiene el portero riojano que “siempre es mejor que te toque un equipo de Primera que de Segunda, y más si se trata de Osasuna”. Sobrón se reafirma al analizar la suerte deparada en el sorteo realizado este viernes porque el conjunto navarro “traerá gente”. “Será un partido precioso para El Mazo”, considera al considerar que ésta “será para la ciudad de Haro una cita histórica”. El club baraja el sábado 11 de enero como fecha posible para la disputa del encuentro copero.
“Vamos a tener la oportunidad de sentirnos jugadores profesionales por un día”
“Al final nos lo hemos ganado a pulso y vamos a tener la oportunidad de sentirnos jugadores profesionales por un día”, explica Sobrón. Todo un premio para un equipo que “se crece en las adversidades” y que asumió la obligación de “viajar a Llagostera para jugar un partido e las 8 de la tarde, que es como clavarnos un puñal en el pecho”. “Se sacó fuerzas de flaqueza, se dio todo y la pelotita entró en el minuto 119, al final de la prórroga. Nos sentimos realmente felices”, admite el portero del Haro.

Eso sí, como el resto de compañeros y del propio técnico, también Sobrón tuvo la sensación de que se podía superar la eliminatoria. Lo percibió casi desde el pitido inicial. “Desde el primer minuto tuvimos la sensación de que íbamos a poner en dificultades al Llagostera porque con nuestro juego, a base de balones largos y en profundidad, creamos ocasiones y disfrutamos de varios córners. Fuimos muy sólidos y no nos crearon ocasiones, salvo una muy clara en la prórroga”, explica Sobrón.
El Haro aspira ahora a convertir el encuentro con el Osasuna en una fiesta sin recunciar a nada. Porque el meta cree en las posibilidades que el fútbol concede a todos. Y que, en su opinión, pasan por “creer que se puede lograr, por tener la ilusión de dejar nuestros nombres grabados en la historia del club y por la ambición que tenemos los jugadores, a los que no se nos conoce, de dejarnos ver para que la gente sepa que el nivel en Segunda B también es alto y que en esta categoría no juega cualquiera”.
Todo, eso sí, sin perder en todo caso la perspectiva. Porque no hay que olvidar que su objetivo es “la permanencia y la Copa sólo es un premio”. Pero soñar es gratis.






