- La Rioja incluirá al lobo como especie cinegética para mejorar su control y proteger la ganadería
- OPINIÓN: “Del lobo ibérico al glisofato: el desprecio a la biodiversidad y la salud pública”
La reciente aprobación de la nueva orden de vedas por parte del Consejo de Caza de La Rioja ha generado una fuerte controversia tras autorizar la caza del lobo ibérico (Canis lupus) en la región. La organización ecologista Amigos de la Tierra La Rioja ha denunciado esta decisión, calificándola como un “grave retroceso en la protección de la fauna silvestre”.
Según el colectivo ecologista, esta medida se ha adoptado “sin contar con un censo actualizado de su población en la región”, lo que impediría una gestión fundamentada en datos objetivos. La entidad critica además que se haya “priorizado la presión de sectores económicos y partidistas sobre el criterio técnico y científico”, ignorando lo que consideran el papel esencial del lobo como “depredador apical en el mantenimiento del equilibrio ecológico”.
Amigos de la Tierra recuerda que la desprotección del lobo comenzó con “la inclusión de enmiendas en la Ley de Prevención de las Pérdidas y el Desperdicio Alimentario”, lo que consideran una “maniobra política” que desvió la atención de la conservación ambiental hacia otros intereses. Según la organización, esta estrategia ha desembocado en la autorización actual de su caza, “sin justificación técnica ni respaldo en estudios científicos rigurosos”.
En este sentido, el colectivo defiende que la convivencia entre el lobo y la ganadería extensiva es posible si se aplican “medidas preventivas y el fomento de prácticas responsables”. Asimismo, señalan que “la falta de presencia activa de los ganaderos con sus animales y la ausencia de políticas de apoyo efectivas” han favorecido “una percepción errónea del lobo como amenaza”.
“Sienta un precedente preocupantes para la biodiversidad”
Ademas, Amigos de la Tierra advierte de que esta decisión “sienta un precedente preocupante para la gestión de la biodiversidad en La Rioja” y exige que las autoridades competentes “reconsideren esta medida” y se comprometan con una política ambiental “basada en la ciencia, la conservación y el respeto por nuestro patrimonio natural”.
La organización concluye reafirmando su compromiso con la defensa del lobo ibérico y su intención de seguir promoviendo “un modelo de convivencia que respete y valore la biodiversidad como un bien común esencial para las generaciones presentes y futuras”.





