En la imagen, José Luis Gómez Urdáñez y César Luena.

La Enológica de Haro, “no podía ser otro lugar”, como ha reconocido César Luena, ha acogido la presentación del nuevo proyecto editorial llevado por la Fundación Vivanco y dirigido por César Luena y José Luis Gómez Urdáñez: ‘Antonio Larrea, el alma del Rioja’, un libro que es más que una biografía del que fuera director de la Estación Enológica jarrera y presidente del Consejo Regulador.

En el acto, además de Luena y Gómez Urdáñez, han participado también Nuria del Río, directora de la Fundación Vivanco y del Centro de Documentación del Vino, y el presidente de la Fundación Vivanco, Santiago Vivanco. Los dos han sido los encargados de presentar el acto llevado por Luena y Gómez Urdáñez que después han dado su particular visión de esta “ardua” investigación de los documentos y fotografías que conforman el extenso Fondo Larrea, pero también de los documentos del propio Antonio Larrea y que se guardaron en la Enológica.

Luena: “Me he sentido un privilegiado al trabajar en esta investigación”

El Fondo Larrea fue adquirido en su día por la Fundación Vivanco para la Cultura del Vivanco “gracias a la pasción y a la sensibilidad de su fundador Pedro Vivanco por preservar, a través de los libros, la propia historia de la viticultura y la enología”.

Gómez Urdáñez, Luena y Santiago Vivanco.

El detallado estudio de Luena y Gómez Urdáñez, que parte de una tesis del propio Luena, y que les llevó siete años de trabajo se complementa también con los testimonios de personas y testigos que acompañaron a Larrea no sólo en su labor como director al frente de la Estación Enológica de Haro y el Consejo Regulador, sino en diversos capítulos personales. “Me he sentido un privilegiado al poder investigar de esta manera, tan directa y artesanal, la historia del Rioja y por ende de La Rioja”, ha confesado Luena.

El Fondo Larrea lo formaban unas 130 cajas llenas de documentos y papeles y “hasta que no vimos el final, no paramos”, ha reconocido Luena, que ha indicado también como el archivo de la Enológica es “todo un borrador de la historia del Rioja gracias a Antonio Larrea”.

El estudio de Luena y Gómez Urdáñez revela, gracias a los meticulosos documentos escritos por Larrea, su personalidad, su rigor profesional, su aportación clave en la docencia, su fe en la investigación, su profunda religiosidad, su defensa de la justicia social, así como el camino, “con muchos problemas y complicaciones”, que finalizó con la Denominación de Origen Calificada Rioja. Y es que, además de ser director de la Enológica, por las leyes franquistas de entonces, a Larrea no le quedó otro remedio que aceptar también el cargo de presidente del Consejo Regulador, puesto en el que “tuvo que luchar mucho”, como ha indicado Luena.

Cuando llegó a la Enológica en la década de los 40, ésta era una institución “en pura ruina, desatendida”. Y fue entonces cuando comenzó la verdadera cruzada de Larrea por conseguir mayores recursos e hizo numerosos llamamientos sobre las necesidades reales que tenía la institución. “Larrea era un funcionario riguroso y como tal puso la Enológica al servicio del Rioja en base a tres conceptos: conocer, orientar y enseñar”, ha contado Luena. Muchos años de lucha en los que salieron adelante la potenciación del papel del veedor, los precintos, las contraetiquetas o incluso los expedientes a fraudes.

Gómez Urdáñez: “Hay que valorar la riqueza que representan los papeles antiguos”

Por su parte, Gómez Urdáñez ha defendido el trabajo histórico que se está haciendo en los últimos tiempos en torno al vino con el que se ha conseguido que ahora mismo se pueda hablar de la historia y cultura del Rioja. Cuando comenzó a charlar con colegas de otras universidades se dio cuenta de que no había historia del vino, “del vino no se hablaba”, pero aquí en La Rioja había un gran relato que contar. “El vino era algo diferencial en esta tierra y había que ponerlo en valor”, ha afirmado el historiador. De ahí la importancia del Fondo Larrea de la Fundación Vivanco. “Es un tesoro. Hay que valorar la riqueza que representan los papeles antiguos y la importancia de guardarlos. La bodega que los tiene puede hacer una historia, la que no los guarda… Hay por ahí cada invento”, ha comentado en el límite de la broma.

Imagen del fondo documental Antonio Larrera | Fundación Vivanco

Hasta llegar al libro propiamente dicho, el trabajo ha sido arduo y difícil, pero Gómez Urdáñez también ha destacado los grandes momentos que les han regalado todas las personas con las que han conversado. “Nos han hecho gozar y hemos vivido momentos muy divertidos porque no hay que olvidar que estos personajes son todos muy socarrones”.

El libro de Luena y Gómez Urdáñez cuenta un relato que rememora los tiempos de la bonanza del sector antes de la devastación del viñedo tras la filoxera de finales del siglo XIX y que narra la evolución del nombre del Rioja, desde los agrios y oscuros años de la posguerra, esos 30 años en los que tuvo que ir Antonio Larrea contracorriente, hasta la España de 1996, año en el que falleció el “alma del Rioja”, fiel defensor de la calidad en la elaboración del vino, uno de los legados que dejó su figura.

Galería de imágenes | Presentación de ‘Antonio Larrea, alma del Rioja’

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