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Fuga de médicos en La Rioja

Un médico de Euskadi cobra hasta un 30% más que uno riojano. Contratos precarios, sobrecarga asistencial y escasa promoción profesional hacen de La Rioja un lugar poco atractivo para el sector
José Manuel Forcada

“Se pueden poner más camas UCI pero no más personal porque no tenemos y el poco que hay, seguro que con las condiciones laborales que tiene, está pensando en marcharse”. Así describe la situación del San Pedro José Manuel Forcada, conocido cardiólogo del hospital público de Logroño y liberado trabajando en CSIF-La Rioja por los derechos de sus compañeros desde hace apenas cuatro meses.

Ha vivido en primera persona la “doble crisis sanitaria”, como él la denomina. “Por un lado tenemos la pandemia y por otro la situación de escasez sanitaria en la que se encuentra nuestra comunidad, La Rioja. Desde CSIF venimos denunciando hace diez años que el Servicio Riojano de Salud se encuentra muy mal de recursos humanos. Algo que ya sucedía antes del Covid-19”.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística la tasa de médicos por cada cien mil habitantes a 31 de diciembre de 2016 colocaba a La Rioja en el décimo lugar entre las comunidades autónomas. En el año 2019, bajamos al undécimo puesto. “Estamos a años luz de comunidades limítrofes. Aragón está en segundo puesto, País Vasco en tercero y Navarra en cuarto. ¿Conclusión? Están mucho mejor dotadas”. El doctor Forcada tiene muy claro que esta situación es “muy grave”.

¿Cuáles pueden ser las causas de esta escasez de profesionales en La Rioja?

Son crónicas y múltiples. Hay que tener en cuenta que se paga muy mal. Por hacer una comparación con los vecinos del País Vasco, los sueldos son un hasta un 30% por debajo. El personal sanitario vive una presión asistencial altísima con contratos precarios y con cero posibilidades de promoción profesional y actividad investigadora. Esto lleva al desencanto, a la desmotivación y finalmente a la marcha de profesionales.

¿Me habla usted de fuga de profesionales en el SERIS?

Claramente sí. Este mes de enero se han ido cuatro médicos del servicio de urgencias y en septiembre tres de los cuatro que habían contratado a principios de verano. En cardiología seis en poco más de dos años. En atención primaria también se han marchado muchos y actualmente en esta especialidad existen treinta plazas vacantes. ¡Una auténtica barbaridad en términos médicos! El goteo de médicos a la fuga es constante.

En realidad este es un problema global en España. Es conocido que se nos van muchos médicos y enfermeras a otros países europeos con mejores retribuciones, consideración y condiciones profesionales.

Cierto, aunque La Rioja sufre este problema por partida doble y nuestras autoridades parecen no enterarse. Este verano se fueron dos oftalmólogos a Noruega, donde multiplicaron por 3 su sueldo y redujeron su carga asistencial un tercio. Este no es un sitio atractivo para los profesionales. Sería deseable poder competir con países como Noruega pero lo que es inadmisible es no poder hacerlo con nuestros vecinos, Navarra o País Vasco, donde también se van muchos.

Hay muchas dificultades para contratar aquí auxiliares, técnicos o celadores. Algunos, los menos, vienen desde Andalucía para contratos de cuatro días. ¡Eso es lo que se les ofrece!

Antes hablaba usted de problema crónico en La Rioja, ¿por qué?

La plantilla se define por la RPT (Relación de Puestos de Trabajo). En la actualidad el SERIS se gobierna con una RPT del año 2013, que ya nació escasa hace ocho años porque muchas especialidades no crecían y las pocas que lo hacían era en solo uno o dos profesionales respecto a la RPT de 2007. Por ejemplo neumología tiene hoy nueve especialistas. Los mismos que en 1994. Lo podemos comparar con el de Galdácano (Vizcaya), que con una población de referencia similar a la del hospital San Pedro, cuenta con dieciocho neumólogos. Es decir, el doble.

Fuga de médicos en La Rioja 1
José Manuel Forcada, cardiólogo en el Hospital San Pedro.

¿Qué pacientes cree que estarán mejor atendidos en tiempo y calidad asistencial? (Se produce silencio)

En urología tenemos hoy los mismos especialistas que en 1986. Trece especialistas en esta unidad. Cada especialidad tiene su cruz y las consecuencias las pagan los pacientes.

¿Tienen que preocuparse los riojanos?

Si, sí y sí. Porque se les atiende más tarde y con prisas. A pesar del gran esfuerzo que realizan los profesionales para dar lo mejor en cada acto médico, llegan hasta donde pueden. Los ciudadanos pagan muchos impuestos y a pesar de ello, muchos se ven obligados a gastar dinero en la medicina privada para atender su salud y defenderse de las listas de espera.

Quizás porque nuestros políticos prefieren destinar el presupuesto a una excesiva plantilla de asesores, la mayor en toda la historia de Gobierno en La Rioja. Preguntemos a nuestros ciudadanos si prefieren contratar a un asesor o destinar ese presupuesto para dos médicos.

¿Qué propone CSIF?

En CSIF hemos analizado profundamente este problema y lo hemos plasmado en “el plan estratégico de recursos humanos en las administraciones públicas”, propuesto por CSIF para la reconstrucción de las mismas, que se le envió al Presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez. El documento, elaborado en 2020, muestra un aumento de población en nuestro país de casi un millón en diez años, un envejecimiento de la misma y una alarmante disminución de los empleados públicos. Cien mil en la misma década.

Para Sanidad, en equiparación con la Unión Europea, se necesita la creación de 289.235 empleos en España, de ellos 2.138 en el Servicio Riojano de Salud. En la última mesa sectorial de sanidad celebrada el pasado 28 de diciembre, CSIF propuso la creación de una nueva plaza por cada profesional que decida posponer su jubilación. La administración argumentó la imposibilidad debido a limitaciones por tasa de reposición y RPT. CSIF, como Sindicato Independiente de la función pública, exige al Gobierno de La Rioja un impulso presupuestario decidido para recuperar unos servicios públicos de calidad, utilizar los fondos Covid europeos también para la sanidad y redefinir la RPT negociando una nueva tasa de reposición, para poder contratar esos 2.138 trabajadores (médicos, enfermeras, auxiliares de enfermería, técnicos, celadores, función administrativa, etcétera) y salvar así a La Rioja de la desertización sanitaria y fuga de médicos que sufre en la actualidad.

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