Hasta pronto, Esperanza

He intentado con todas mis fuerzas no hablar de todos los casos de corrupción que últimamente han ‘surgido’ en torno al Partido Popular, pero el último esperpento de Esperanza Aguirre ha terminado con el poco aguante que me quedaba. Esperanza le ha dado una nueva dimensión a la expresión ‘lágrimas de cocodrilo’ y así lo demostraban las caras de los periodistas que cubrían las declaraciones.

Hay cosas que son innegables, y que Esperanza Aguirre es una estratega al nivel de Napoleón es una de ellas. Pero tantas casualidades me hacen tener dudas sobre si Esperanza es muy hábil o si, en realidad, los periodistas, jueces y todo su entorno político, son un poco inútiles. Da igual todos los casos de corrupción que salgan… que ella nunca resulta salpicada, con lo complicado que debe ser mantenerse honrada dentro en la Cueva de Ali Babá. Uno ya empieza a peinar canas y, sinceramente, me resulta curioso que la señora Aguirre se retirase de la primera línea de la política en 2012, justo un año antes de que estallase el caso Bárcenas. Para más inri, apenas un año después, decidió regresar a la palestra (como el Cid volvió de entre los muertos) para anunciar que ella ‘destapó’ el caso Bárcenas. Y todo sin despeinarse, oiga.

El colmo de esta capacidad de montar estrategias llegó hace un par de años con el famoso atropello y fuga a un agente de movilidad en Madrid. Dos días después de este surrealista suceso, la señora Aguirre esgrimió su condición femenina para argumentar poco menos que el machista agente de movilidad la multaba por ser mujer y no por haberle atropellado. Lo preocupante del caso es que, una vez más, Esperanza salió indemne.

Aunque parezca increíble, lo que ha llevado a Esperanza a presentar su dimisión no es ninguno de estos asuntos, sino uno en el que ella no es la protagonista, sino una mera actriz secundaria. El tema de Ignacio González huele a podrido por los cuatro costados y es tan evidente que su gestión dejaba demasiado que desear que hasta su entorno ha comenzado a prepararse para evitar el desastre que se avecina. O mucho me equivoco, o el “no me consta”, el “yo no sabía” y el “no recuerdo” volverán a la salir a la palestra en breve. Si esto fuera una partida de ajedrez, alguien debería patentarlo como la “Defensa Cristina”.

Para ser honesto, tengo que confesar que esta nueva espantada de la señora Aguirre no me pilla desprevenido y estoy seguro que tiene poco de despedida real. No dudo en que seguirá teniendo un importante peso dentro del Partido Popular y que su vinculación con el mundo de la política va a seguir siendo carne diaria de informativo. En definitiva, un hasta luego de Esperanza con el que intenta, y seguramente consiga, mantener su merecido estatus de estratega.

“O eres demasiado tonto para darte cuenta de que está ganando siempre o eres su cómplice, en cualquiera de los dos casos no puedes trabajar aquí”, dice el personaje de De Niro en ‘Casino’

Hay una escena en ‘Casino’ (genial película de Martin Scorsese, por cierto) en la que Robert de Niro descubre a un tipo haciendo trampas jugando a las cartas y no se corta un pelo a la hora de abroncar a uno de los de seguridad del propio casino. “O eres demasiado tonto para darte cuenta de que está ganando siempre o eres su cómplice, en cualquiera de los dos casos no puedes trabajar aquí”, le dice el bueno de Robert mientras apura un cigarrillo. Creo que no hay una mejor descripción para el espectáculo que está ofreciendo el PP. Alguien debería plantarse en Génova y explicarles a Rajoy, Esperanza y compañía que solo caben estas dos posibilidades: o que son demasiado torpes para dirigir un país cuando no saben lo que está ocurriendo en su propia casa, o están en el ajo y tarde o temprano la gente se va a dar cuenta.

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