Érase una vez en 1891, cuando la ciudad de Haro, brillaba como ninguna. Gracias a la electricidad, Haro fue conocida junto con París y Londres, como un lugar único en el mundo. Tal era su fama que la gente anunciaba “ya estamos en Haro, que se ven las luces”. La electricidad y Haro viajaban en el carril de la innovación, de la prosperidad y la modernidad.
¡Cómo ha cambiado el cuento en 2024! La relación con la electricidad ya no le da lustre y brillo a la ciudad. La relación con la electricidad no viaja con la innovación y la modernidad, se ha vuelto dañina para nuestra ciudad. Sólo piensa en los costes de empresas energéticas que poco nos aportan a nivel particular. Nuestra comarca se ha llenado de líneas de alta tensión, ocupando el paisaje y estropeándolo. Estos tendidos eléctricos si fuesen modernos y prósperos, seguro que irían soterrados respetando la fauna aviar, el paisaje y mejorando la seguridad medioambiental, cuidando el potencial turístico enológico muy vinculado al paisaje.
Nuestra comarca se ha llenado de líneas de alta tensión, ocupando el paisaje y estropeándolo
Hace bien poco, la comarca aspiraba a ser reconocida por la UNESCO como patrimonio inmaterial de la humanidad por su bello paisaje. Paisaje cultural, paisaje agronómico, paisaje histórico…. Y ahora la candidatura debería estar patrocinada por Red Eléctrica Española. Si queremos vivir del enoturismo y las copas de buen vino debemos cuidar y proteger nuestro Patrimonio Paisajístico. No Me Cablees y No me Cabrees más.
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