Ceu presenta ‘Ruinas y Brumas’ en La Florida de Casalarreina

La Casa de Cultura de Casalarreina acogió este viernes el concierto del músico riojalteño Ceu (Víctor Ceular), que presentó las canciones de su nuevo disco en solitario, 'Ruinas y Brumas'. La recaudación íntegra se destinó a Hospital Imaginario

Víctor Ceular, más conocido como Ceu, presentó este viernes en la Casa de Cultura de Casalarreina su primer disco en solitario, ‘Ruinas y Brumas’. Lo hizo ante amigos, familiares y seguidores y en el escenario se rodeó de estrechos compañeros que han estado junto a él en una andadura musical de más de una década. No faltó a la guitarra uno de sus más fieles, Héctor Salazar. “No veo un grupo en el que no esté él a mi derecha”, confesó Ceu durante el concierto. En la otra guitarra de la banda estuvo Juanjo Acobi; a la batería Pablo Izquierdo; al bajo Quique Alcalde y al piano, Cristian Ordóñez, todo un descubrimiento.

Si a Ceu, músico ante todo, hay que reconocerle algo sobre el escenario es que lo da todo y pone pasión en cada nota y verso de canción. Así lo demostró con la versión acústica de ‘Mi Estrella’, tema con el que inició el concierto y con el que arranca un disco que copó buena parte de la velada en Casalarreina y que tuvo momentos especiales. Uno de ellos llegaría con la canción ‘Contra el Suelo’, tema que en el disco canta junto a Patrizia Moratinos, una de sus letras más personales que dedicó en especial a su madre y a su hermana y que cantó a solas con el público.

Música en directo por una buena causa

De nuevo con la banda al completo, Ceu invitó a escuchar ‘Las Ruinas’ y ’30 Días’, dos canciones que tocó junto a Samuel Lacalle (guitarra) y a Manu León (voz), otros dos buenos compañeros de batallas musicales. Pero Casalarreina además de descubrir la vena más íntima y romántica de Ceu, también versionó temás de Fito, Los Ronaldos e hizo bailar al respetable con ‘Blanco y Negro’ de Barricada.

El colofón lo puso la versión rockera de ‘Mi Estrella’, tema con el que inició el concierto y con el que cerró un círculo de amor y desamor, pero ante todo un espectáculo musical que mereció una respuesta mayor y que sirvió también para una buena causa: recaudar fondos para Hospital Imaginario, asociación que presta atención lúdica a los niños ingresados en el Hospital San Pedro.

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