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Castilseco recupera el brillo de sus «excepcionales» murales góticos

La iglesia de San Julián, uno de los tesoros más desconocidos de la zona, contiene unas pinturas murales que están siendo restauradas y que los historiadores consideran "excepcionales"

Los historiadores las consideran «excepcionales». La iglesia de San Julián, ubicada en Castilseco, pedanía de Galbárruli, va recuperando poco a poco el brillo de sus pinturas murales de estilo gótico líneal que fueron descubiertas en uno de los muros del presbiterio, dentro del arcosolio y sobre el enterramiento de María Ruiz de Tosantos, que dictó testamento para encontrar descanso de la mano derecha del altar de Santa María Magdalena en 1386.

«Es vital conservarlas y asegurar su mantenimiento», asegura Minerva Sáenz Rodríguez, historiadora del arte en su informe sobre este paño. «Se trata, excepcionalmente, de un conjunto documentado, lo cual acrecienta aún más su importancia e interés en el panorama de la pintura de estilo gótico lineal riojana y castellana, donde se cuentan con los dedos de la mano los casos susceptibles de documentación».

Un arduo, pero necesario trabajo de restauración

De ahí su excepcionalidad. Porque destruidas las que había en la Iglesia de Santa María de Palacio de Logroño, sólo existen cuatro manifestaciones de este tipo en La Rioja. Las tablas de San Millán, los conjuntos murales de la Ermita de Nuestra Señora de Arcos en Tricio y los de la iglesia de San Julián en Castilseco.

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De esta manera, son iconográficamente calificadas como «excepcionales» porque representan el juicio final y muestran a la difunta «orante» y «rogando por su propia salvación, relegando y desplazando a los tradicionales ángeles a un espacio secundario y mostrándola al mismo tiempo tamaño que las figuras principales».

La iglesia de San Julián, donde se hallan estas pinturas, es monumento artístico nacional desde 1983, y para doctores en Historia que la han visto, «uno de los mejores ejemplos que se integran dentro del románico rural riojano», situado en un enclave único, entre los Montes Obarenes y el valle del Tirón, el área más rica en este tipo de arquitectura y escultura.

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Lo curioso es que estas pinturas no fueron descubiertas hasta 2008, al haber permanecido ocultas bajo varias capas de enlucidos y lechadas, un estado que ha obligado a eliminar esos materilaes de forma mecánica y con el uso incluso de bisturíes, escalpelos y espátulas, antes de proceder al asentamiento de la película pictórica y al enlucido original con inyección de resina acrílica, fijando los bordes del mortero original y utilizando también mortero hidráulico para asegurar así la estabilidad de los estratos más gruesos, que eran los que tenían más peligro de desprendimiento.

Durante los trabajos que se realizaron en la iglesia el mural se protegió con papel especial adherido con resina, y así durante una década, tiempo que duraron las obras.

Ahora, por fin, empiezan a recuperar el brillo original gracias a la pericia de los restauradores venidos desde Extremadura, Carmen Vega y Jesús Morejón, que llevan a cabo la restauración de las pinturas, que se prolongará unas semanas más y que ha sido asumida por la Consejería de Cultura y el Ayuntamiento de Galbárruli que ponen entre los dos el presupuesto total de los trabajos, que asciende a 13.700 euros (10.700 y 3.000 euros, respectivamente).

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