La agrupación Gavillas Haro celebró el pasado sábado su tradicional jornada de fin de temporada, un encuentro que volvió a reunir a miembros en un ambiente marcado por la convivencia, el buen humor y el espíritu jarrero que los caracteriza.
La cita arrancó a las 9:30 horas con un desayuno en la sede del grupo, ubicada en el Bar El Cedro, punto de encuentro habitual de la cuadrilla. Desde allí, los asistentes se dirigieron al Barrio de la Estación para visitar una bodega centenaria, una parada que permitió disfrutar del patrimonio enológico local y de su historia.
A media mañana, la jornada siguió en la zona reservada de Bodegas La Rioja Alta, donde los participantes tomaron parte en una animada tertulia acompañada de un lunch. El encuentro sirvió para repasar vivencias de la temporada y compartir impresiones sobre las próximas actividades del grupo.
Comida de hermandad
La comida de hermandad, acto central de la jornada, tuvo lugar en el Bar Restaurante Etxea, donde el ambiente se mantuvo festivo durante toda la sobremesa. En este momento se llevó a cabo uno de los actos más esperados: la entrega de diplomas a los Gavillas destacados del año, un reconocimiento simbólico a la implicación y dedicación de varios miembros.

Tras la comida, la actividad se trasladó a la zona de la Herradura, donde el grupo continuó disfrutando de la tarde antes de poner rumbo al cierre oficial de la jornada: el ya tradicional y simpático Campeonato de Porrones. Este año, “contra todo pronóstico”, como destacan desde Gavillas Haro, el vencedor fue Felipe Tubía, que se alzó con el título entre aplausos y risas.
Con esta celebración, Gavillas Haro pone punto final a su temporada 2025, aunque la mirada ya está puesta en el futuro. Tal y como señalaron desde la propia agrupación, el grupo encara el año 2026 con nuevos objetivos.





