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La neurocosmética reduce las huellas del estrés en nuestra piel

Los resultados prácticos podemos encontrarlos ya en diversos productos para el cuidado de la piel como, por ejemplo, en ciertas cremas antipolución

Una de las tendencias más novedosas en dermocosmética es intentar aprovechar la conexión entre la piel, el sistema nervioso y el estado de ánimo para mejorar los resultados de los productos cosméticos.

A esta nueva rama de la dermocosmética, que investiga esas estrechas conexiones documentadas por numerosos trabajos científicos, se le denomina neurocosmética.

Los resultados prácticos podemos encontrarlos ya en diversos productos para el cuidado de la piel como, por ejemplo, en ciertas cremas antipolución.

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¿Qué es la neurocosmética?

La dermocosmética tradicional se centra en actuar directamente sobre el deterioro de la piel causado por la edad y por otros factores externos, como pueden ser la alimentación inadecuada, el sol o algunas enfermedades.

Por el contrario, el objetivo de la neurocosmética es elaborar nuevos cosméticos destinados a conseguir un bienestar físico y mental que influya positivamente en el estado de nuestra piel.

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Y no solo eso, sino que un objetivo adicional es que los productos cosméticos consigan, por sí mismos, inhibir o aumentar la actividad de ciertos neuromediadores cutáneos, según los efectos beneficiosos que se deseen obtener.

A modo de ejemplo, podemos encontrar una amplia gama de productos neurocosméticos en la tienda virtual de la firma facialderm.

Los nuevos ingredientes de los productos neurocosméticos

El objetivo primordial de los laboratorios de neurocosméticos es el desarrollo de nuevos ingredientes y principios activos. Para ello, las tareas de investigación se focalizan en dos vertientes bien diferenciadas:

Por un lado, están los ingredientes no activos, pero que influyen en nosotros a través de nuestros sentidos, como el tacto, el olfato o la vista: nuevas fragancias, colores o texturas que puedan tener efectos relajantes y moduladores de la actividad nerviosa.

Por el otro, principios activos sin actividad sistémica, pero que pueden actuar por vía tópica inhibiendo la liberación de agentes inflamatorios producidos por el estrés, como el cortisol, o estimulando la liberación de endorfinas y otras sustancias que disminuyen la inflamación, aumentan la vitalidad dérmica y favorecen la regeneración celular.

Es decir, los ingredientes de los productos de neurocosmética tienen que aunar la capacidad de mejorar la sensación de bienestar del individuo, contribuir a la relajación nerviosa y mejorar significativamente el funcionamiento celular cutáneo.

La combinación de todos esos efectos provoca una acción sinérgica en la energía, el equilibrio y la capacidad inmunitaria del individuo. Así que cuando, por ejemplo, utilicemos una crema facial o un reparador facial elaborados con neurocosméticos, el resultado final ha de ser un cutis más suave, relajado y protegido.

Y en la práctica, ¿los neurocosméticos funcionan o simplemente nos hacen sentir bien?

El consumidor quiere verse bien y sentirse mejor. Y aquí es donde entran en juego las emociones que nos afectan a nivel cutáneo: si nuestro estado emocional es negativo, esto provoca un efecto denominado estrés psicosocial de la piel.

En este sentido, la aportación de la neurocosmética es importante, ya que aumenta la sensación de bienestar general y esos efectos positivos se traducen en una mejoría del estado general de la piel.

Adicionalmente, los ensayos clínicos demuestran, a las claras, que la acción tópica directa de los nuevos neurocosméticos, genera variaciones mensurables en la actividad de los neuromediadores cutáneos.

Por tanto, la conclusión es que los neurocosméticos, además de hacernos sentir bien, tienen efectos beneficiosos directos sobre nuestra piel.

Los laboratorios apuestan por la neurocosmética

Por esa razón, los laboratorios de más prestigio afrontan el futuro apostando por la investigación en neurocosmética y en cosmética emocional.

La prueba de esta afirmación es que, examinando las páginas web de las firmas más importantes de cosmética y dermocosmética, verificaremos que los neurocosméticos cada vez ocupan más espacios en sus escaparates virtuales.

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