La pasada semana concluyó en Fox la primera temporada de esta serie producida por Brett Ratner, director de la última entrega de “X-Men” y “Red Dragon”, entre otras.

La serie ha dejado miles de seguidores, pero también algún que otro detractor.

Si bien es un producto bien hecho, en general, “Prison Break” peca de previsible en muchos tramos. Cuando crees que a los reos de esta atípica prisión los van pillar con las manos en la masa todo se resuelve de manera casi “mágica”. Y para muestra un botón: en una secuencia varios de los protagonistas están haciendo un agujero en una sala de la prisión. La habitación está patas arriba. Uno de los guardias oye ruidos y se dispone a entrar. Primer plano: los reos están haciendo el agujero con escombros alrededor y todo revuelto. Segundo plano: el guardia va a abrir la puerta. Tercer y último plano: el guardia entra y descubre que todo está en orden y los reos como si nada. Una secuencia que sorprende pero sin hacerlo. Y así ocurre con un montonazo de las llamadas “secuencias de suspense” de esta serie. Cuando parece que todo está perdido aparece esa mano invisible, esa especie de magía que lo arregla todo en milisegundos. ¿La seña de identidad de esta serie? Eso parece. Pero el suspense es algo más que todo eso. El suspense tiene que ver más con el espectador y lo que siente al ver una película.

Desconocemos cuántas temporadas tienen pensado los productores alargar esta serie, pero todo parece indicar que forzarán la historia hasta las últimas consecuencias. Al igual que pasa con “Pérdidos”, puede que con una (a lo sumo dos) temporadas hubiese bastado. Quizás se esté prolongando la agonía del espectador que desea una pronta resolución y al final acabe denostando la serie. El tiempo pondrá a cada en su lugar.

Porque será difícil que la segunda temporada sorprenda a alguien. Con “Pérdidos” ha pasado algo parecido. De los veintitantos capítulos de la segunda temporada sólo valen un puñado, cuatro o cinco a lo sumo. Lo demás es paja, paja y paja. Paja mental, sobre todo.

En “Prison Break” se consigue enganchar al público arrastrándolo a una misión, la de escapar de una cárcel, que en cada capítulo se complica más y más. Cuando todo parece estar perdido a Michael Scoffield (personaje interpretado por Wentworth Miller) se le enciende la bombillita y “plin” ya tiene la solución. “Prison Break” tiene momentos realmente espectaculares, muy bien rodados, como el asesinato de la ex mujer del hermano de Scoffield en su casa con el hijo de éste como único testigo; otros que se resuelven con mucha previsibilidad (quizás demasiada) y otros con los que los guionistas podrían haber arriesgado más. Y es que quizás no sea tan atrevida como en un primer vistazo el espectador pueda pensar.

En definitiva, si la primera temporada de esta serie es una mezcla de otros productos como “Oz”, el filme “Cadena Perpetua” e incluso el “Encerrado” de Stallone, la segunda temporada tiene toda la pinta de parecerse demasiado a “El fugitivo”, uno de los seriales más celebrados de la historia de la televisión.

Casi todo ya está inventado. Por eso sólo quedan maneras novedosas de contar la misma historia. “Prison Break” cumple, aunque aún podría mejorar. Veremos a ver.

¿Te ha parecido útil esta información?

Total 0 Votos
0

¿Qué es lo que no te ha gustado? ¿Cómo crees que podemos mejorar?

+ = Intruduce el resultado de la operación para evitar mensajes de SPAM

¿Cómo envío mi comentario?

Para poder enviar un comentario es necesario que te identifiques.
Tienes 2 maneras de hacerlo:

  1. Registrándote en nuestra web y posteriormente iniciando sesión con tu usuario y contraseña.
  2. Conectándote a través de alguno de tus perfiles de Facebook, Twitter o Google (Más abajo aparecen los 3 botones)