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“Queríamos volver a sentirnos futbolistas y ahora tenemos que ser más profesionales que nunca”

El entrenador del Haro Deportivo, Aitor Calle, augura un grupo "tremendamente igualado". El domingo, derbi ante el Calahorra, para comenzar
Aitor Calle
Aitor Calle y su cuerpo técnico en un entrenamiento en El Mazo | Foto: Donézar Fotógrafos

Al igual que todos, el Haro Deportivo afronta desde el próximo domingo una temporada muy atípica. Los blanquinegros iniciarán su tercer reto en la Segunda División B, una categoría a la que trata de coger pulso y en la que tiene como deseo seguir creciendo. A los obstáculos meramente deportivos habrá que añadir a los que ponga la pandemia, que suma una inestabilidad con la que tendrán que jugar todos los clubes.

El técnico del Haro, Aitor Calle, asume que en esta situación todos los equipos se mueven sobre arenas movedizas, con amenzas de aplazamiento, bajas por contagio y la adecuación del calendario sobre la marcha. Con todo, el técnico vizcaíno no se aparta del objetivo marcado: “Se trata de un pasito más hacia delante y si podemos, mejorarlo”.

“Han sido seis meses parados y no nos creemos volver a poder trabajar. Es un sueño, pero somos conscientes de que es una situación complicada. A pesar de todo, volver a nuestro trabajo es importante, queríamos volver a sentirnos futbolistas y ahora tenemos que ser más profesionales que nunca, aunque haya gente que aún no nos considere así. El fútbol es nuestro trabajo, es a lo que nos dedicamos“, explica un Aitor Calle, que reconoce que ha sido un verano “muy complicado y atípico”. “Se ha anulado cosas y se han modificado muchas por las circunstancias que vivimos y asumimos”.

A pesar de que el equipo llegó al parón por el coronavirus en décima posición, se ha decidido reconstruir nuevamente la plantilla. Muchas caras nuevas.

Es que ésa va a ser una de las características del Haro, por su identidad. Constituye un buen escaparate porque la labor que se ha llevado a cabo no ha pasado, ni mucho menos, desapercibida y eso es algo que debemos aprovechar para crecer porque nos permite barajar buenas propuestas a la hora de concretar los fichajes. Pero asumiendo, al mismo tiempo, que deberemos crear cada ejercicio un equipo nuevo y reinventarnos.

Refuerzos y renovaciones

Debe ser estresante cerrar la temporada con la sensación de que apenas deja trabajo hecho para la siguiente.

Bueno. Lo cierto es que nos habría gustado mantener el bloque, que no sólo ocupaba la décima posición sino que comenzaba a mostrar buen nivel de concentración y juego, y a conseguir con ello buenos resultados como en Zubieta ante el Sanse… Pero somos conscientes de qué tipo de club somos y asumimos que en ese contexto sólo podemos aspirar a mantener una estructura mínima de la anterior campaña.

El equipo terminó décimo en la liga, con un gran papel en Copa ante Osasuna… ¿No le quedó la duda de hasta donde podría haber llegado el equipo el curso pasado?

Claro. Por supuesto. Siempre nos quedará la duda de hasta dónde podríamos haber llegado. Porque éramos décimos después de disputar veintiocho partidos y aún quedaban diez, para bien o para mal. Había treinta puntos en juego y lo cierto es que llegábamos a esa fase con varios partidos sin perder y con muy buenos síntomas. Ciertamente, es una pregunta que nos haremos siempre. Aceptando, eso sí, que todo podría haber pasado.

Ha rediseñado la plantilla y suponemos que la renovación de los jugadores elegidos responde a su filosofía de juego.

Lo que ha funcionado hay que mantenerlo para mejorarlo en prestaciones. Pero sin perder en ningún caso la identidad. Eso es lo realmente importante. Que la gente sepa qué es el Haro, porque es su ADN es el que nos ha traído hasta aquí. La gente que llega por primera vez al equipo lo entiende y nos puede ayudar a dar un poco más con su aportación personal. Ahí es donde encaja ese grupo (en el que aparecen Kevin Calle, Javi Duro, Josua, Mikel Bueno, Mario Urrecho, Joseba García o Isaac Manjón).

Ha decidido también el regreso de Martín Gómez, lo que parece confirmar que su cesión al Anguiano no fue una manera de quitarse de encima un jugador sino que hay fe en la cantera y en la mejora del central.

Eso es. Afrontamos un momento importante en el club, marcado por la situación económica, la pandemia… Es un escenario complicado. Pero el Haro es una entidad con un proyecto ilusionante que pasa por asentarse en Segunda B y crecer. Y eso conlleva que intentemos dar el salto para llevar al filial (hora en Preferente) a categoría nacional. El objetivo es ascenderlo a Tercera y la confección de la plantilla se ha pensado también con esas expectativas. Es fundamental para la gente de la zona y para su cantera, que nos permitirá utilizar más recursos del bloque amateur.

Todo esto forma de un proyecto más complejo como es el de convertir al Haro Deportivo en un club profesional poco a poco.

Sobre todo trabajar con todos los recursos de que disponemos con más dedicación, desde cada uno de esos bloques. Este año, por ejemplo, sólo habrá dos jugadores del primer equipo que se verán obligados a compatibilizar deporte y trabajo. Se trata de no perder de vista que todos estos pasos resultan esenciales para el futuro del Haro. El filial en Tercera nos da más opciones para poder responder a esa otra realidad.

Renueva dos tercios del vestuario recurriendo a jugadores con experiencia, nuevos valores e incluso alguna apuesta.

Sí. La intención es dotar de más experiencia al equipo con hombres como Eneko Barcina o Etxaide, que son hombres muy contrastados en Segunda B, y complementarlos con jugadores jóvenes que se encuentran en progresión, gente que busca un lugar para crecer y que han elegido al Haro para hacerlo porque creen que es un club muy diferente donde se les habla de forma diferente. Los fichajes nos dan más posibilidades y alternativas a la hora de mejorar, y todo ello ayuda al club y a la propia ciudad porque el fútbol es un escaparate que repercute sobre su fútbol pero también sobre su imagen institucional y la propia sociedad.

De hecho, los partidos de pretemporada disputados hasta ahora han demostrado cosas interesantes de esta nueva plantilla de salida.

Eso va implícito en los jugadores y en la calidad que atesoran. Manteniendo el nivel colectivo, si seguimos conservando el ADN del grupo, con mejores efectivos lo razonable es lograr mejores resultados. Aunque esto no es siempre una ciencia cierta.

¿Promete este equipo?

Desde luego estoy contento con lo que hemos visto. A falta de acoplarnos y de encajar mejor las piezas que necesitamos ensamblar, en algunas fases del juego las sensaciones son buenas, aunque seguimos acumulando muchos errores y concedemos alguna oportunidad al rival donde no debemos hacerlo.

Un grupo completamente nuevo

Afronta el Haro desde este domingo una competición en un grupo completamente nuevo, muy diferente a la temporada pasada, con la mitad de equipos que son nuevos.

Y las soluciones deben ser, por ello, diferentes. Hasta la fecha no puedo sentirme más satisfecho porque si conseguimos implantar nuestro estilo también dispondremos de más alternativas en ese contexto. Habrá más diversidad en el campo sin perder lo que teníamos. Eso es lo fundamental.

Lejos de los equipos cántabros y sobre todo vascos, se juegan la primera fase, la más decisiva, ante navarros y aragoneses.

Y con condicionantes. Hubo incertidumbre durante meses sobre cuáles serían al final nuestros rivales. Y eso, cuando tienes que formar una plantilla que se ajuste a la situación y a las características de tu grupo, es difícil de gestionar. Sobre todo a la hora de concretar los fichajes. Hay que valorar el estilo de juego, si adoptas la condición de dominante o dominado para lograr tus objetivos… ¡Tantas cosas!

Todo esto hace que se espere una campaña extraña en todas las competiciones deportivas.

Desde luego. Es una temporada nueva para todos. Por formato, por limitación en el tiempo de la competición… Se juega todo de octubre a marzo. Ahí es donde te juegas los cuartos. Luego, para bien o para mal, te metes en los playoffs y, en función de lo realizado, la lucha por el segundo objetivo se comprime en el tiempo con un margen de reacción muy limitado. Y todo ello teniendo en cuenta la pandemia y las consecuencias que puedan derivarse de ésta.

Con menos partidos de por medio, todo se decidirá casi a cara o cruz.

El margen de maniobra es mínimo. Sólo dispones de dieciocho partidos y no de treinta y ocho. Confiamos en que la experiencia que nos da haber jugado cada partido como una final el año pasado nos ayude a afrontarlos ahora con máxima intensidad.

¿Cómo ve el nuevo grupo en el que jugará el Haro?

Será un grupo muy igualado. Cuenta con varios clubes que han hecho un gran esfuerzo económico, como el Ejea o el Ebro, porque le han visto las orejas al lobo. Luego están Calahorra, Osasuna… que son equipos altamente competitivos siempre. Y recién ascendidos como Tarazona, Mutilvera o Sociedad Logroñés que darán mucho que hablar. Creo que es, por encima de todo, un grupo tremendamente igualado en el que, si lo haces bien, luchas por todo pero si no es así te puedes complicar la vida. En definitiva, hay que apretar desde el inicio porque va a ser una temporada muy intensa.

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