Unas 300 mujeres de toda España han pasado por RestauroTerapia, la formación online creada por la interiorista Noelia Cachafeiro desde su taller en Labastida. El proyecto, integrado en Le Palier, enseña a recuperar muebles y plantea el trabajo manual como una oportunidad para dedicar tiempo al cuidado de la casa y de una misma, según explica su impulsora.
Cachafeiro se instaló en la Rioja Alavesa después de dejar su estudio de interiorismo en Donosti, con el propósito de criar a su hija en contacto con la naturaleza. Desde allí combina la enseñanza con encargos profesionales, entre ellos el Palacio de Manzanos de Haro, casas rurales y apartamentos turísticos.
Una alternativa al “usar y tirar”
La recuperación de muebles heredados, olvidados o adquiridos en rastros es el punto de partida de una propuesta que busca ofrecer una alternativa a la cultura del “usar y tirar”. Además de enseñar técnicas para lijar o pintar, la interiorista anima a sus alumnas a incorporar esas piezas a sus viviendas y conservar su historia.
“Restaurar es una forma de parar, de observar, de cuidar. Y también de redescubrirse. Por eso muchas de mis alumnas dicen que no están aprendiendo solo restauración e interiorismo: están aprendiendo a ver su casa, y su vida, con otros ojos”, señala Cachafeiro.
La reutilización ocupa también un lugar central en su manera de entender el interiorismo. “En cada rincón restaurado hay una historia. En cada mueble recuperado siento una pequeña victoria frente al contenedor”, afirma.
Para quienes quieren continuar después de la formación, la creadora de Le Palier ha puesto en marcha El Desván, una comunidad online donde las alumnas aprenden nuevas técnicas, reciben asesoramiento de interiorismo para integrar los muebles restaurados en sus casas y comparten sus trabajos con otras participantes.
El proyecto también acompaña a mujeres que quieren dedicarse profesionalmente a la restauración. Según explica su promotora, algunas alumnas han comenzado a montar pequeños talleres en pueblos, ciudades o garajes reconvertidos en espacios de trabajo.
“No me veía enseñando por internet. Pero ahora, cada semana, acompaño a mujeres que están descubriendo lo que son capaces de hacer con sus manos”, apunta Cachafeiro, que desarrolla esta actividad formativa desde su taller en la Rioja Alavesa.





